El porqué de los Nobel: Los premios en que se galardona al aporte humano, conmemorando al hombre “responsable” de muchas muertes.

Aunque Alfred Nobel no era necesariamente un asesino, su gran invento, la dinamita, le había dejado muy mal parado los últimos años de su vida –y cómo no, si fabricar explosivos era la respuesta a todos los que quisieran ahorrarse el tiempo de matar diez personas, una por una, con la posibilidad de que al tercer cuerpo en el piso la mitad de individuos habría escapado. En lugar de eso, solo basta un ¡buum! y caen diez muertos a la vez -.

Y no justifico al sujeto cuyo rostro está grabado en unos de los galardones más distinguidos en el mundo –como puede serlo el Nobel de la paz-, pero la dinamita fue ideada a raíz de la muerte de Emil, un hermano de Alfred, el cual pereció en una mina a causa de una explosión de nitroglicerina.

La nitroglicerina, para ponerlos en contexto, es un químico líquido que al superar los 41 grados centígrados -o con cualquier accidente, como una caída- reacciona y manda todo al carajo, todo -con una explosión digna de película de Michael Bay-, y después del acto, tremendo cementerio; la dinamita, en comparación, es un explosivo hecho con 60 % de nitroglicerina, pero es totalmente controlable, ya que necesita, sí o sí, un detonador.

Sin embargo, lo que el buen Alfredito no pensó fue en el hecho de que su invento podría ser utilizado para fines bélicos y no solamente para el mercado minero, al cual estaba destinado tras su creación. Hubo muchos muertos a manos de la dinamita desde aquel 1867, pero en las minas las muertes disminuyeron considerablemente.

Entonces no, Alfred Nobel no era un matón, pero quizá sí el responsable indirecto de que el complejo departamental de animas en pena del siglo XIX comenzara a saturarse (…) O quizá eso vio él cuando, en 1988, tras la muerte de otro de sus hermanos, Ludvig, leyó en un periódico francés la noticia de su propia muerte.

Ocho años antes de la fecha de caducidad real de Alfred, y gracias a la confusión de la publicación en que vio esta noticia –la cual, por cierto, llevaba por título “El mercader de la muerte ha muerto”-, Nobel se reformuló la manera en que quería que lo recordara la gente, por lo que –como programa de tv- ¿Qué creen que hizo? -y el público- ¿Qué?- y el presentador- pos que cambia su testamento el güey.

Fue así que este tipo sueco, inventor, químico, ingeniero, y multipremiado miembro de la Real Academia de las Ciencia en Suecia, se dio cuenta de que sería recordado únicamente solo por uno de sus 355 inventos, por lo que, después de varias modificaciones, en 1895 cambio por última vez su testamento, estipulando que las riquezas monetarias que hayan quedado tras colgar los tenis serían utilizadas como fondo para crear los premios destinados a todos aquellos que llevasen “el mayor beneficio a la humanidad”.

La Fundación Nobel nació en 1900, a los 4 años de finado el Fredy, y al año siguiente ya se estaban entregando los primeros premios en las categorías de la Química, la Física, también en la Medicina, en Literatura y, por supuesto, la Paz. Tener uno de estos es motivo de orgullo internacional, ¿o a poco tu te negarías a recibir un Nobel con todo y compensación económica?

Esto nos deja como moraleja, amiguitos del bosque, que no importa que tan hijodeputa seas en la vida –aun a pesar de que realmente no lo seas, pero te dejes guiar por lo que dicen los demás-, siempre se puede ir al cielo pagando el precio correcto (…) o también está la de: no importa que hagas cosas buenas que parezcan malas, esas se olvidan haciendo algo doblemente bueno.

En fin, muy a cuestión personal creo que Alfred Nobel era tan inocente -por no decir ingenuo-, que su remordimiento y sus principios al menos nos permitieron otorgarle un Nobel de Literatura a Bob Dylan, yo eso lo aplaudo, pero a tu opinión, apreciable lector, ¿era el Fredy un mercader de la muerte?

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Melómano por herencia; bailarín frustrado y con dos pies izquierdos; un vago sin remedio; escritor de dudosa calidad; redactor que olvida comas y acentos; baterista hasta cuatro compases; poetastro (de esos que apestan); cantante de regadera; director de cine y teatro en sus sueños; Pero eso si, a toda madre el vato.

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