Adrián:

Solo cuando callo es cuando me siento herido.

Una premonición advirtió antes el llanto de tu amado, pero puedes irte seguro de que he guardado los aromas de la madrugada como una postal de aquel mirador en Venecia al que nunca iremos.

De todas las abstinencias no es sino tu persona la causante de mis delirios.

No te quiero lejos, pero es inexistente tu presencia. Por lo tanto me he guardado las burlas que dábamos a los enamorados en febrero como una muestra de amor terrenal inolvidable.

Octubre, 2017

Melómano por herencia; bailarín frustrado y con dos pies izquierdos; un vago sin remedio; escritor de dudosa calidad; redactor que olvida comas y acentos; baterista hasta cuatro compases; poetastro (de esos que apestan); cantante de regadera; director de cine y teatro en sus sueños; Pero eso si, a toda madre el vato.

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