Roberto:

 

Escóndete, escapa,

evapórate, corazón escurridizo.

 

Con tu carencia de sangre y de piedad deberías estar muerto.

Ni el oxigeno disimula un latido que parezca regular.

 

¡Piérdete!

En todo caso no eres bienvenido

ni llorado, ni añorado

por ahora solo eres

un recuerdo empedernido.

 

¡Un vicio!

¡Una crueldad!

 

La condena de un error irreversible entregada desnuda por el cosmos.

 

Que la justicia la haga la corte celestial,

mientras tanto solo esfúmate,

huye como desde siempre.

 

Niegame con ese estilo acido que llena de aire ese corazón

que es veneno.

2017

Melómano por herencia; bailarín frustrado y con dos pies izquierdos; un vago sin remedio; escritor de dudosa calidad; redactor que olvida comas y acentos; baterista hasta cuatro compases; poetastro (de esos que apestan); cantante de regadera; director de cine y teatro en sus sueños; Pero eso si, a toda madre el vato.