Sofía:

Al despertar me he encontrado falto de una costilla, hoy amaneció mas gris que de costumbre.

Fallé buscando inútilmente a través del satín donde solo encontré su polvo ruborizado.

El encanto secreto de las hadas tristes me llevara al vacío

donde no hay nada mas que tu caricia,

caricia que es el fuego celeste.

Sin embargo, no aspiro a ser cómplice del que murmura sobre tu belleza y mi dignidad perdida.

El tus muslos descansa el Everest y por la cúspide se desviven los alpinistas suecos

pero no encuentro razón para buscar en el colchón algo que se, se esfumó por la ventana.

Melómano por herencia; bailarín frustrado y con dos pies izquierdos; un vago sin remedio; escritor de dudosa calidad; redactor que olvida comas y acentos; baterista hasta cuatro compases; poetastro (de esos que apestan); cantante de regadera; director de cine y teatro en sus sueños; Pero eso si, a toda madre el vato.