Ya sea en marzo o en noviembre, a la celebración del día del hombre no se le da tanta importancia como al día de la mujer.

Es cierto que el día de la mujer tiene una fuerte carga histórica, social y política que hace de esta conmemoración algo gigantesco y que no se puede pasar por alto; me pregunto ¿acaso el día del hombre tiene que hacerse menos por no tener también ‘carga histórica?

Ellos también merecen tener un día para que se les festeje, se les celebre, se les conmemore por ser padres, hermanos, primos, hijos, pareja… simplemente por ser hombres, los hombres que también sueñan, luchan, creen y trabajan por un mundo mejor.

Por esos hombres que perecen en guerras sin sentido, por los que también sufren violencia de género, por los que solos crían a sus hijos, por los que también se les presiona por no tener determinada apariencia física.

“El Día Internacional del Hombre, el del 19 de noviembre, se celebra desde 1992 gracias a la idea de Thomas Oaster, profesor de Missouri, quien creyó fervientemente que se debía “un poco de equilibrio entre géneros”.

Los objetivos, ratificados por el Dr. Teelucksingh y miembros del Comité de Coordinación DIH, van desde promover modelos masculinos positivos, centrarse en la salud y bienestar de los varones, mejorar las relaciones de género, entre otros”.

Algunos países como Colombia, se unió pocos años después, lo trajeron para el 19 de marzo, porque ese día es la celebración de San José y su figura: la de hombre y padre.

Sea la fecha que fuere, también merece celebrarse con altura y conmemorar a los buenos hombres que todos los días contribuyen de cierta manera para hacer de nuestros días algo mejor, el hombre que también busca equidad, igualdad y respeto.