Aceptado como una bebida universal, el café se ha convertido en un elemento esencial en la gastronomía y la sociedad moderna. Conoce más sobre ésta delicia.

“El vino embriaga.
La cerveza embrutece.
La sidra adormece.
El aguardiente quema.
El opio hace daño, causa la muerte.
Pero el café regocija, exalta, apasiona”.
Marquis de Langle 1785

En su forma básica, no procesada, el café es la semilla de las bayas que en racimos produce el cafeto-  arbusto de la familia de las rubiáceas- proveniente del noreste de África, específicamente de la región que actualmente es Etiopía. El origen del café está envuelto en misterio y sabiduría. Una de las leyendas más antiguas narra la vida de Alí, un joven curandero que trabajaba en el mercado de Gondar -Etiopía- donde vivía tranquilamente. Hasta que un día conoce a la hermosa princesa Jazmín, de quien se enamora. Pero el áSultan -padre de la princesa- se opuso, desterrando al bosque más lejano al joven , quien no perdió la esperanza y decidió buscar un regalo estupendo para el padre de su amada, y de esa manera recuperarla. Para animarse en su búsqueda, comenzó a beber un brebaje obtenido de las bayas de los cafetos, descubriendo que precisamente ese era el regalo perfecto para el monarca. La leyenda concluye con el beneplácito del Sultán, que gustoso le concede la mano de su hija.

Mujer etiope.

Otra leyenda popular etíope, cuenta que el café fue descubierto por un pastor llamado Kaldi, que encontró a sus cabras llenas de energía después de comer los frutos del arbusto del café. Kaldi, con gran interés decidió probar dichos frutos, pero como las semillas eran bastante duras, las cocinó. Primero tostándolas, y posteriormente las trituró para mezclarlas con mantequilla. Siendo éste el primer uso culinario del café.

Representación de la leyenda de Kaldi.

La palabra “café” tiene raíces en varios idiomas. En Yemen obtuvo el nombre qahwah, que originalmente era un término para el vino. Más tarde se convirtió en el turco kahveh, luego holandés koffie y en italiano Caffe.

La versión moderna se originó en Arabia -en el siglo XIII-. Fue muy popular entre la comunidad musulmana por sus poderes estimulantes y útil durante las sesiones de oración. La tradición dice que ni una sola planta de café existió fuera de Arabia o África hasta el siglo XVII, cuando Baba Budan, un peregrino indio, salió de La Meca con granos de café sujetos a una correa en su abdomen. Dando como resultado un nuevo y competitivo comercio europeo de café.

Baba Budan

En 1616, los holandeses fundaron la primera finca de café de propiedad europea en Sri Lanka, Ceilán y Java en 1696. Los franceses comenzaron a cultivar café en el Caribe, seguidos por los españoles en América Central y los portugueses en Brasil. Las cafeterías europeas surgieron en Italia y luego en Francia, donde alcanzaron popularidad. Las plantas de café llegaron al Nuevo Mundo a principios del siglo XVIII.

Las variedades de café más importantes comercialmente son: coffea arábiga, originaria de Etiopía, con un café suave y digestivo, y coffea canéphora, originaria de Uganda, la cual es menos digestiva y de sabor amargo. Entre los componentes del café se encuentran la cafeína, carbohidratos, ácidos orgánicos, sales minerales, algunos aminoácidos, antioxidantes, lípidos y vitaminas.

Los países productores se encuentran en América del Sur y Central, África y Asia. En la primera zona, Brasil es el principal exportador del mundo, produciendo Robusta y Arábica, esta última en mayor porcentaje. Le sigue Colombia, donde se cultiva un café suave con mucho cuerpo; Costa Rica, con un café muy aromático, Puerto Rico cuyo café es de intenso sabor. Otras zonas donde se cultiva café son México, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá, Venezuela, Bolivia, o Perú.

Existe una gran variedad de formas para preparar el café, que van desde el café expreso, muy cargado y servido en una tacita , hasta el café americano, diluido en agua y servido en una taza grande. Otras formas populares son el árabe, bebido con azúcar y agua hervida con canela y cardamomo; café crema , al que se añade crema o leche batida; café latte (café con leche); carajillo, expreso con brandy; danés, con brandy, azúcar y huevos batidos; y finalmente el café de olla mexicano,  con piloncillo.

Quien toma un  buen café lo hace a partir de utilizar tres sentidos: la vista, donde tiene presente el volumen, la cantidad, la porcelana, el volumen del líquido y la espuma de la superficie, el color de la espuma es muy importante; el olfato, el perfume que desprende un buen café y el gusto normalmente un café Arábica es suave y achocolatado; el Robusta, es de gusto fuerte y de madera.