Fue el 5 de septiembre de 1946 en Stone Town, Zanzíbar donde nació el cantante Freddie Mercury; encantador, carismático y, por sobre todo, muy talentoso. Dotado de una extraordinaria voz y un manejo del escenario natural, desde el principio la gente se fascinaba con su presencia.

En 1970 llegaría la oportunidad que lo convertiría en un icono mundial sin igual, al formar junto al guitarrista Brian May, el baterista Roger Taylor, y el bajista John Deacon la agrupación Queen, banda de Rock en inglés que se manejaría como la mejor de su época. Fue hasta 1973 cuando lanzan su disco homónimo ‘Queen’, del cual se desprende el sencillo “Keep Yourself Alive”, en junio de ese mismo año, para posteriormente dar paso al tema “Lair”, en febrero de 1974.

Por nombrar otros discos ‘A Day at the World’ o el súper exitoso ‘The Game’, así como el que le daría la legendaria presentación ‘Queen, Live At Wembley Stadium’, titulado ‘A Kind of Magic’.

Es considerada una banda de gran influencia en el desarrollo del hard rock y el heavy metal, incorporando elementos del glam rock, rock progresivo, folk, blues y pop. Para 1991 darían al mundo entero su último disco, ‘Innuendo’, el destino les tendría preparado un suceso que les cambiaría la vida a algunos de los integrantes de la banda y claro a sus seguidores.

Así como fue reconocido como intérprete de igual forma lo hizo como compositor, sus grandes obras fueron como “Bohemian Rhapsody”, “Killer Queen”, “Somebody to Love”, “Don’t Stop Me Now”, “Crazy Little Thing Called Love”, “Barcelona” y “We Are the Champions”.

Ademas de su labor en la agrupación, también gozó de una gran carrera solista, faceta en la grabo los trabajos musicales, ‘Mr. Bad Guy’ en 1985 y ‘Barcelona’ en 1988, el último en colaboración con la soprano española Montserrat Caballé. El sencillo homónimo, una colaboración entre ambos, fue la canción oficial de los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992.

La vida personal de Freddie siempre fue un misterio, pero no por ello estuvo rodeado de mentiras como la de muchos otros famosos de su época y actuales; se hablaba mucho de su vida nocturna, de sus amistades, de sus ropas, de cómo se movía y hablaba, de su sexualidad; en su mayoría todo se quedaba en rumores, se dieron nombres de mujeres y de hombres que, supuestamente, pasaron por su cama, incluso la moda del cabello corto y el bigote bien arreglado que se hiciera característica de los homosexuales de aquellos días se le adjudica totalmente a él.

Se decía que participaba en fiestas sexuales junto a otras celebridades y que tuvo muchas adicciones, gente que le rodeaba terminaba hablando a los medios de cuestiones muy personales, como fue el caso de su viejo amigo y asistente personal Peter “Phoebe” Freestone, que dio un listado de amantes y aseguró que gracias su fama tenia a un hombre diferente casi cada noche desde que Queen alcanzara su punto máximo de éxito y casi hasta sus últimos días de vida.

En 1985, cuando emprendía su faceta como solista, se entera de su condición como portador del virus de VIH, detalle que ocultó casi hasta el momento de su muerte. Se encontraba con la promoción del disco, Mr. Bad Guy’, pero ni esto lo derribó como artista, continuó lanzando grandes temas y videos musicales que cada vez hablaban más de su vida personal, y reflejaban esa inminente entrada de la música de los 90, de los cuales él alcanzaría a ser partícipe.

En los años consecuentes se le notaba más deteriorado, si su físico era delgado, ahora se le veía muy esbelto y con un semblante cansado, los excesos de maquillaje para intentar ocultar su estado de salud eran muy evidentes, inclusive en el video “Barcelona” se le ve muy diferente a como fuera en sus inicios.

4 de febrero de 1991, Queen saca a la venta ‘Innuendo’, su último disco inédito, como primer sencillo se utilizó la canción “Innuendo”, pero la que causara conmoción seria “The Show Must Go On”, los fans se preguntaban qué le pasaba a Freddie, porqué se veía tan cansado; la prensa amarillista empezó a rumorear, sacando fotos en publicaciones de un Freddie casi trasparente y sin fuerza, enseguida el SIDA aparece en los encabezado, cuestión que el cantante y sus compañeros negaron de inmediato. Sus apariciones eran muy esporádicas, ya casi no se le veía en las calles y las imágenes que se mandaban a los medios eran tomadas por los paparazzi, en muchas de ellas se le veía siendo ayudado por su asistente o amigos para poder caminar, en otras a un hombre marchito, siempre sin arreglar, Mercury se convertía minuto a minuto en leyenda.

La situación de salud de Freddie ya era muy crítica, para el 23 de noviembre manda publicar una carta escrita por él donde explicaba el porqué de su desaparición de los medios y, claro, el deteriorado estado físico, confirmaba que tenía SIDA y pedía que la gente se uniera en la lucha en contra de dicha enfermedad.

Su casa se había convertido en un hospital y regularmente tenía gente a su cuidado, incluyendo personas de su entera confianza, quienes se encargaban de todas sus necesidades, incluso de asearlo y suministrarle medicamentos. Para la madrugada del 24 de noviembre se despertaba muy exaltado y con cara de pánico, Mercury se ahogaba; cuentan que un pedazo de mango que minutos antes había pedido estaba atorado en su garganta, él estaba tan débil que no era capaz tragar alimento por sí solo, de inmediato intentaron reanimar. Horas más tarde Freddie Mercury moría en su propia cama dentro de su casa de Londres, Inglaterra.

Su legado es eterno, y hoy, en un aniversario más de su muerte, lo seguimos recordando con mucho cariño y admiración.

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