Escritores y sus gatos

Escritores y sus gatos

Individualistas e independientes. Los gatos, a diferencia de otros animales domésticos, son los que eligen a su humano, y qué mejor compañía que la de un escritor compartiendo esos mismos rasgos.

Carlos Monsiváis

Escritor, periodista y cronista mexicano. En la casa de Monsiváis, imperaban 12 gatos. ¿Quién no recuerda las múltiples entrevistas en las cuales era imposible perder de vista el contoneo de CatástrofeMiau Tze Tung recostado sobre sus piernas o Ansia de Militancia trepando por los libreros?

Cuando el escritor fue diagnosticado de fibrosis pulmonar, el doctor le prohibió estrictamente la convivencia con sus gatos, por lo que tuvo que mudarse a otra casa, aunque siempre regresaba a visitar a sus libros y a sus amados gatos.

No se sabe a ciencia cierta la suerte de los gatos al morir Carlos Monsiváis. Se dice que fueron sacrificados, dados en adopción o regalados a sus amigos. Lo seguro es que sus fieles compañeros se entristecieron profundamente.


Ernest Hemingway

Ernest Hemingway, periodista de guerra, escritor ganador de un Premio Nobel de Literatura y conocido por obras brillantes como “Por quién doblan las campanas” y “El viejo y el mar”, descubrió su amor por los felinos cuando recibió un gato polidáctil -con seis dedos- al que bautizó como snowball . Poco a poco se fue interesando por gatos con esa particularidad, hasta llegar a tener alrededor de 50 gatos habitando su casa en Florida.

Además, escribió “El gato bajo la lluvia” del que dijo Gabriel García Márquez que era el mejor cuento que había leído en su vida.


Julio Cortázar

Es uno de los escritores más reconocidos durante la segunda mitad del siglo XX. Tenía un gato de nombre “Teodoro W. Adorno”-tomado del nombre del filósofo y sociólogo alemán- Dicho gato es mencionado en varias de sus obras como en el capítulo 59 de “Rayuela”, “El Diario de Andrés Fava”, “Último round”, “Orientación de los gatos”, “Queremos tanto a Glenda”, “Más sobre filósofos y gatos” (donde cuenta porqué le puso a su gato “Teodoro W. Adorno”), etc. Las amistades de Cortázar decían que tenía ojos de gato y su gato, ojos de escritor.


Amparo Dávila

Escritora mexicana, ganadora del premio Villaurrutia en 1977 por su libro “Árboles petrificados”, mujer enigmática de ojos rasgados y brillantes, adoptó el gusto por los gatos gracias a su amigo Julio Cortázar.

Juan José Arreola, escritor sobresaliente y vecino de Dávila por mucho tiempo, comentó en alguna ocasión que siempre que llegaba a visitarla, estaba alguno de los gatos al lado de su máquina de escribir, por lo que sospechaba que ellos eran los que escribían sus misteriosos textos.

Amparo Dávila nombró a sus gatos con nombres de ríos, ya que les encontraba cierta semejanza como ser grandes, caudalosos, intempestivos e impulsivos.


Doris Lessing

Ganadora del Premio Nobel de Literatura en 2007, amante de los gatos, Doris Lessing escribió en varios de sus textos el amor de los humanos hacia los mininos. En On Cats cuenta historias felinas que marcaron su vida y en “Particulary Cats” la autora narra cómo la compañía de estos seres puede ser una experiencia sumamente reveladora para los seres humanos.


Charles Dickens

Destacado novelista inglés, uno de los más conocidos de la literatura universal, Charles Dickens tenía una gata llamada Wilhelmina y se cuenta que le gustaba revolver los papeles del escritor mientras trabajaba presionado con la fecha de sus entregas. Dicen que, en cierta hora de la noche, la inteligente felina apagaba con su pata la iluminación de la mesa de su amo.