La extraña muerte de algunos escritores

algunos escritores

Historias sobre la muerte de escritores -ya sean verdaderas o apócrifas- que se han convertido en leyendas literarias.

Edgar Allan Poe

La muerte de este autor siempre ha sido un misterio. Explicaciones han incluido intoxicación por alcohol, tuberculosis, enfermedades del corazón y la rabia. Otros afirman que la muerte de Poe fue el resultado de “cooping”, una forma de fraude electoral basada en pandillas que era común a principios del siglo XIX.

Los espectadores inocentes fueron secuestrados por las denominadas “pandillas cooping” o “bandas electorales” y obligados a votar en repetidas ocasiones por los candidatos. Las víctimas fueron retenidas en una habitación llamada “coop”, obligándolos a votar una y otra vez, disfrazándolos con pelucas o barbas falsas para engañar a los observadores.

Si se negaban a cooperar, eran golpeados o asesinados. Esta teoría de la muerte de Poe ha sido cada vez más propuesta por los estudiosos desde la década de 1870.

Edgar Allan Poe


Esquilo

Se dice que la muerte del padre de la tragedia sucedió cuando salió de la ciudad de Sicilia y se sentó en un lugar soleado. Un águila volando con una tortuga en sus garras confundió su brillante cabeza calva con una piedra. Dejó caer la tortuga sobre la cabeza de Esquilo, para que pudiera romper su concha y comer su carne.

La razón por la que Esquilo se encontraba en lugares soleados fuera de la ciudad, era que había oído una profecía de que sería asesinado por un objeto que caía y por eso evitaba los espacios techados.


Albert Camus

Camus murió en un accidente automovilístico. Parecería que no hay nada de extraño en esto excepto que tenía un boleto de tren sin usar en la bolsa de su pantalón al momento de su muerte.

Aparentemente había aceptado la invitación del editor Michel Gallimard para un paseo de última hora. Otra teoría menciona que en realidad fue asesinado por la KGB por criticar al ministro de Relaciones Exteriores soviético en un periódico francés.

Lo irónico del asunto es que Camus dijo alguna vez que la forma más absurda de morir era en un accidente de coche.


Francis Bacon

Murió de neumonía en 1626, pero cuentan que su enfermedad fue el resultado de un extraño experimento para averiguar si “la carne podría ser preservada en la nieve, como en la sal”.

Viendo cómo caía una tormenta de nieve, creyó que la nieve conservaría la carne como hacía la sal con los alimentos, por lo que decidió rellenar una gallina con nieve. Luego salió de casa y esperó a que la gallina se congelara, jamás sucedió. El único resultado fue la muerte absurda de Bacon.