El fútbol es y seguirá siendo pasión, el deporte por excelencia del mundo. En esta etapa de clasificaciones, nosotros los amantes de la pecosa, estuvimos acompañando a nuestras selecciones y apoyando desde la distancia (en algunos casos) con la fe viva e intacta, que tanto entrenamiento y tanto sacrificio iba a llegar a buen término.

Este artículo está dedicado y es homenaje a un jugador que a pesar de esos dos años tan brutales y tan sufridos, demostró con mucha garra y entereza que los sueños se pueden cumplir, sólo si tienes la suficiente determinación y valentía para superar todos los obstáculos: Radamel Falcao García ‘el Tigre’.

Falcao

Asumiendo la capitanía con mucha gallardía, en el campo de juego se vio ese trabajo arduo para lograr recuperar el nivel de épocas pasadas.

Muchos creímos en determinado momento que el Tigre no se iba a levantar, como olvidar la lesión que sufrió en el partido que Mónaco jugó ante Chasselay donde el delantero se  le rompió el ligamento cruzado anterior de su pierna izquierda que lo dejó por fuera del mundial de 2014, que desembocaría en su fracaso en el Manchester United y los problemas físicos que le impedían jugar con el Chelsea, lo vimos trabajar el doble, vimos como el estrés físico hizo de las suyas en desgarros, tirones y molestias.

Falcao

La mayoría creímos que la magia se rompió y que nada iba a ser como antes. Pero por fortuna a muchos nos cerró la boca y otros les reafirmó la confianza que le tenían.

El Tigre este año se convirtió en inspiración, es el vivo ejemplo del espíritu combativo y guerrero, que cualquier obstáculo se puede superar por medio del trabajo duro, con disciplina y constancia.

Falcao

Ser el mejor, no implica creerse el dueño del universo, ser el mejor implica saber ser humilde para aceptar que se cae, para tener ese coraje para saber levantarse y mantener esa humanidad para no olvidar que empezamos de abajo (y que se empieza de cero muchas veces), para así lograr conquistar cumbres.

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