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Desde hace tiempo se ha hablado sobre los grandes beneficios que aporta aprender música y la correlación que existe entre la formación musical y el desarrollo de habilidades creativas y cognitivas.

Recientemente han aparecido estudios científicos que prueban esta tesis. A través de la experimentación científica, podemos afirmar que aprender a tocar un instrumento musical o leer una partitura tendrá efectos en las forma en la que se percibe el mundo: la respuesta neurológica se vuelven más ágil, las habilidades de habla y lectura se facilitan y se desarrollan los procesos creativos.

Sin duda la formación musical es un excelente complemento a la formación académica y nosotros creemos que nunca es tarde para empezar. Ejemplos tenemos muchos como Tom Morello, guitarrista de Rage Against the Machine, que empezó a tocar a los diecisiete años; Patti Smith decidió dedicarse a la música cuando tenía alrededor de veinticinco años; otra persona que empezó tarde fue el gran guitarrista de jazz Pat Martino, quien aprendió a tocar a los treinta y cinco años.

música y la mente

Puede ser que tu meta no sea convertirte en un músico profesional, pero considerando los beneficios de aprender a tocar un instrumento, la verdad nos hace considerarlo.

Recuerda que si ejercitamos nuestro cerebro, lo ayudaremos a preservar la plasticidad (capacidad del sistema nervioso de aprender nuevas cosas) y mantenerlo en forma.

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