A pesar de ser uno de los automóviles más famosos de Hollywood, el DeLorean en su tiempo no fue ni tan popular, ni tan usado.

Aún antes de que se estrenara la aclamada cinta Volver Al Futuro de Robert Zemeckis, la famosa máquina del tiempo, el DeLorean, ya había bailado las calmaditas. Cuesta pensar para muchos que un objeto de culto como lo puede ser este bólido, para entonces, en aquel medianamente lejano 1985, ya era cosa del pasado.

“Back to the Future”, Amblin Entertainment.

Este modelo fabricado por la DeLorean Motor Company, una empresa dirigida por John DeLorean, quien en sus mejores años llegó a ser uno de los directivos más jóvenes de la General Motors, fue el veintiúnico ejemplar de una empresa sin éxito. El nombre real del automóvil al que vimos en pantalla viajando por el tiempo es el DeLorean DMC-12.

John DeLorean

John DeLorean.

Fue concebido en el lejano 1976, y el prototipo fue diseñado por un tal William T. Collins, un carnal que chambeaba de ingeniero en jefe de Pontiac; sin embargo, su fabricación no comenzó sino hasta pasados cinco años, mismos que John utilizó para conseguir inversores y así cimentar la empresa. Digamos que el chato era medio marro y no quería gastar mucho, por lo que aprovechó diversos factores a su favor para hacerlo realidad.

La fábrica la montó en Irlanda del Norte, donde las tasas de desempleo azotaban a la población de manera tan preocupante, que se había incluso incrementando la violencia en un 40%, pero no contaba con que las largas filas de empleados a su disposición no tenían experiencia y, en el peor de los casos, jamás habían tenido empleo, lo cual afecto al control de calidad.

Su diseño único contaba con dos características muy particulares, la primera de ellas eran sus puertas de gaviota y la otra era su carrocería de acero inoxidable sin pintar, misma que fungiría como sello de distinción del entonces empresario y directivo de la compañía, tal como lo fue en su época con Henry Ford y sus autos, todos en color negro.

El deportivo, a simple vista, aspiraba a ser un auto con futuro, a ser escuelita y punto y aparte en la industria. Pero la vida, está por demás decirlo, no es color de rosa, y si algo puede enseñarnos es que en ocasiones lo barato sale caro y ser tacaño no siempre es bueno. Al siguiente año, en 1982, la empresa se fue a la quiebra por problemas como impuestos, lo caro que salía comprobar la calidad del vehículo en la sede de Detroid, y ninguna concesionaria quería venderlo, pues la empresa no pagaba los gastos que ellos hacían por reparaciones de defectos.

Tiempo después, John se fue a juicio acusado de tráfico de drogas, cargo del cual fue declarado inocente, pero para entonces la marca DeLorean ya había pasado a mejor vida y furuló. De hecho, si no hubiese existido la cinta que produjo Steven Spielberg, probablemente no sería un auto tan conocido, ¿No crees?

Actualmente aun puedes conseguir este modelo, ya sea el original o uno con modificaciones modernas, pero prepárate para desembolsar una buena cantidad de plata.

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