‘Realmente Volando’, su primer material en directo, captura una mágica noche en el Teatro Real de Madrid con su presentación de la Gira Bajo Tus Alas.

En ‘Realmente Volando’ disfrutaremos de un concierto completo en el que interpreta los éxitos de toda su trayectoria acompañada de invitados de lujo.

Encontrar una trayectoria como la de Niña Pastori en el ámbito de la música popular contemporánea no es cosa fácil. La cantante y compositora gaditana sólo tiene 40 años, pero lleva más de dos décadas conectando con el público mayoritario. Su ingente nómina de seguidores se ensancha y renueva constantemente, validando un trabajo ejemplar que comenzó mucho antes de ‘Entre Dos Puertos’, su debut discográfico de 1996, avalado por Alejandro Sanz. Más de 20 años después, sigue cosechando importantes reconocimientos. En 2018 recibió la prestigiosa Medalla de Andalucía y el Premio Honorífico a su Trayectoria Nacional e Internacional en los Premios Flamenco en la Piel de SIMOF.

María García aprendió el cante desde muy chica y a la vera de los mejores. Su madre actuaba en peñas, tablaos y festivales de la comarca de la Bahía de Cádiz. Y la pasión por el flamenco era moneda de curso legal en casa. La chispa de la vocación prendió pronto en ella y sigue ardiendo con fulgor. Lo comprobamos en Realmente volando producción registrada durante su concierto en el Teatro Real de Madrid, el 9 de julio de 2018. Este show forma parte de la gira impulsada por el álbum ‘Bajo tus alas’, en la que Niña Pastori no ha dejado de acumular sold outs que ratifican el extraordinario momento que atraviesa y su especial relación con los fans. El disco debutó en el número uno de la lista oficial de ventas a finales de España en abril y mantuvo esa posición durante dos semanas, afianzándose en el top 10 durante 15 semanas.

Realmente volando es una brillante pieza audiovisual, de elegante factura, que documenta con sentido y mucha sensibilidad lo acontecido en aquella velada para el recuerdo. Propulsada por una banda extraordinaria –con su marido Chaboli al frente, cómplice necesario en toda esta historia– y secundada por un plantel de compañeros de profesión que es lujo ibérico –India Martínez, Pastora Soler, Miguel Poveda, Antonio Orozco, Malú, Manuel Carrasco, Rosalía –, la de San Fernando revisa en la catedral madrileña del bel canto una obra de considerable grosor artístico, que derriba fronteras genéricas sin renunciar al sustrato flamenco que domina su ADN.

La flamencura la tiene María desde siempre. Porque le viene de cuna y porque siendo cría vio cantar a Camarón y a Rancapino, a Aurora Vargas y a Juana la del Revuelo, a Chano Lobato y a Pansequito. Pero esa fidelidad al origen no le ha impedido forjar un sonido característico, permeable, de formulación abierta, rico en textura, ritmo y matiz.

La tanda de bulerías que despachó en el Real –con más de un guiño a la figura del Jeros– produce un saludable contagio y nos recuerda el poderoso arraigo sureño de nuestra protagonista. Y en “Cai” –piano, palmas y jaleos de seda– evoca su patria chica con mesura y sentimiento genuinos, alzando un vuelo que trasciende los muros del emblemático teatro.

El equipo creativo formado junto a Chaboli en 2002, sigue funcionando a pleno rendimiento a día de hoy. La pareja ha configurado un extenso repertorio de cosecha propia, pero también se ha sumergido en cancioneros ajenos, investigando con éxito las posibilidades que brindan géneros como la salsa, el bolero, la canción de autor, el rock, la tradición romántica italiana o la copla. Álbumes como ‘Joyas Prestadas’ (2006) y ‘Ámame Como Soy’ (2015) no sólo ampliaron el registro de Niña Pastori, también le permitieron reivindicarse como la gran intérprete que es y compartir horas de grabación con figuras cardinales de la música hispanoamericana como Rubén Blades, Juan Luis Guerra o Pancho Céspedes. Conviene destacar esta conexión ultramarina, porque Niña Pastori ha ganado el Grammy Latino en cuatro ocasiones y es la única artista flamenca nominada al Grammy. Una de ellas, gracias a Raíz (2013), trabajo de tinte folk realizado junto a la mexicana Lila Downs y la argentina Soledad Pastorutti que le permitió ahondar en un aprendizaje musical y personal que todavía continúa.

Realmente volando levanta acta de todas estas cosas y de muchas más. Versatilidad es una de las palabras que mejor definen la naturaleza artística de Niña Pastori. El amor incondicional a su oficio, uno de sus principales rasgos de carácter. La sencillez con que se conduce, tanto dentro como fuera de escena, una inspiración permanente. Estemos atentos, que la ocasión lo merece.

Con información de Sony Music.

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