Sarcástico, irónico, ácido y visceral, así es él. Hace 13 años llegó esta serie que duró ocho temporadas y revolucionó a gran parte del mundo.

No era una simple historia sobre médicos, es la visión de un médico que es capaz de decirte lo que no deseas escuchar en tu cara.

Este genio misántropo y odioso, nos enamoró a todos, es el único pedante que todos amamos y soportamos y es que este personaje que muchos no lo vemos (sí, en presente) como un personaje televisivo, lo vemos como una persona real… como el médico de cabecera que todos deseamos tener.

House MD

“House MD”, Universal Television.

No sólo nos acercó al mundo de la diagnosis, también fue inspiración para que muchos estudiaran medicina.

Ese ser despreciable durante toda la serie dijo tantas verdades que se volvió hasta filósofico apreciar la miserableza de la vida, el dolor constante con el que se vive, hasta se escribió un libro sobre su filosofía donde hay mucho de Nietzsche, Socrátes y otros más.

Hay muestra de lealtad con su amigo James Wilson, el desafío a la autoridad con Lisa Cuddy porque lo importante es llegar a la verdad, sin importar el método o el medio. En compañía de su equipo quienes tratan los pacientes porque este doctor nunca ve a sus pacientes (a no ser que les cause curiosidad), porque todo el mundo miente. Equipo que suele sacar lo mejor de sí, aunque a veces House parezca egoísta.

House MD

“House MD”, Universal Television.

El doctor que no amó, ni lo amaron; que se le hizo insoportable el dolor más del alma que el de su pierna, el que no cree en un ser superior y que nada nos espera al morir… es el Sherlock Holmes en el cual se basó (que a su vez se basó en un médico). Admirado y odiado, se convirtió en icono, ejemplo y aprendizaje.

Una serie, fuera de serie con un doctor con el que algunos nos identificamos, porque el sarcasmo no es una pose y no es para cualquiera, porque somos así: ácidos, irónicos y sin filtro.

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