Los hermanos Grimm adaptaron los cuentos que actualmente conocemos, pero el origen de esas historias esconde situaciones más oscuras de lo que imaginábamos.

Cenicienta

Los Hermanos Grimm publicaron su versión de Cenicienta en 1812. Pero la versión original es mucho más sangrienta: durante la escena de la fiesta, Cenicienta debe irse después de bailar con el príncipe y al correr por la escalera, pierde su zapatilla izquierda.

Al día siguiente, el príncipe va a buscar a la dueña de la zapatilla, sin embargo, los pies de la hermanastra de Cenicienta son demasiado grandes. Su madre -la malvada madrastra de Cenicienta- la obliga a cortarse el talón con un cuchillo. Ella lo hace, y con mucho esfuerzo mete su pie en la zapatilla disimulando el dolor. El príncipe la subió en su caballo y se fue con ella.

Más tarde, la sangre mancha la media blanca de la hermanastra. Después de percatarse del engaño, el príncipe regresa y encuentra a Cenicienta.

Cinderella

“Cinderella”, ilustración de George Cruikshank (1854).


Blancanieves

Eckhard Sander – erudito alemán- publicó en 1994 una teoría que planteaba que la historia de Grimm de Blanca Nieves se basaba en la historia real de una condesa llamada Margarete von Waldeck, que vivió a principios del siglo XVI.

Oriunda de un pueblo minero, Margarete estaba rodeada de niños que trabajaban en las minas, y que presentaban cierto retraso debido a su duro trabajo y desnutrición.

Margarete fue enviada a Bruselas, donde se enamoró del futuro Felipe II de España. En un ataque de ira, su madrastra y el padre de Felipe, deciden armar un complot para envenenarla.

Condesa Margarete von Waldeck

Condesa Margarete von Waldeck.


Caperucita Roja

Caperucita Roja obtuvo el nombre con el que la conocemos hoy por el escritor de cuentos populares Charles Perrault. En su historia, una vez que Caperucita Roja se da cuenta de que el lobo se esconde en la cama de su abuela, este se lanza sobre ella para comérsela.

Caperucita-Roja

“Caperucita Roja”, pintura de Carl Larsson 1881).


La Bella Durmiente

La historia de Charles Perrault -publicada en 1697- involucra a Talia la hija de un rey, quien (a pesar de una advertencia de hombres sabios) pincha su dedo con una astilla venenosa y muere. Su padre dejó su cuerpo en el palacio y se alejó, pero un príncipe encontró a Talia. Un día tuvo relaciones sexuales con su cadáver y la fecundó. De alguna manera, Talia fue capaz de desarrollar los fetos y dar a luz a los gemelos, que fueron atendidos por las hadas. De forma mágica, uno de sus hijos chupó su dedo picado de veneno, y ella volvió a la vida.

El príncipe estaba casado con otra mujer, y ésta se enteró de su aventura. Celosa, ordenó capturar a los gemelos de Talia y cocinarlos para la cena. El cocinero no tuvo el valor de matar a los niños, y cuando la mujer se enteró, trató de quemar a Talia en la hoguera. El príncipe al final la salva.

La Bella Durmiente

“La Bella Durmiente”, pintura de Sir Edward Burne-Jones (1890).


Alicia en el País de las Maravillas

Alicia en el País de las Maravillas fue escrita por Lewis Carroll. Aunque no se ha demostrado claramente, muchos eruditos creen que Carroll escribió la historia después de pasar tiempo con las tres hijas de un amigo; Lorina, Edith y Alice Liddell. Supuestamente Carroll les contó a las chicas una historia para mantenerlas entretenidas, y después, Alice le pidió que escribiera para ella. Una vez que comenzó a escribir, Carroll se dio cuenta de que la historia tenía potencial y completó un manuscrito entero después de dar el original a la niña Liddell.

Otros estudiosos creen que el padre de Alice y otras personas de la vida real podrían ser fuente de inspiración para los personajes principales de la historia, incluyendo al Conejo Blanco.

“Alicia en el País de las Maravillas”, ilustración del manuscrito original.

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