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Cincuenta años de la llegada del hombre a la luna que se celebran por todo lo alto, el simple pequeño paso que fue un gran salto que dio entrada por todo lo alto a la era espacial, una era que le ha dejado muchos aportes a la humanidad.

Muchos se concentran el por qué no hubo más misiones de ese calibre, pero no ven los inventos que nos dejó el alunizaje. Inventos que usamos día a día, inventos que revolucionaron la ciencia y medicina.

El velcro, el GPS, el horno microondas, el láser, termómetros digitales, pañales desechables, utensilios inalámbricos, sartenes antiadherentes, monitores cardiacos, lentes de contacto, satélites meteorológicos. Pensar que la ida a la luna es mentira teniendo como evidencia estos inventos que dan fe del gran salto científico, es ridículo.

El estudio de nuestro satélite no se ha limitado en su órbita, influencia gravitacional o su formación, cabe recordar que China y su sonda Chang’e 4, llevó a cabo el primer experimento de minibiósfera sobre su superficie. En el módulo, se llevó un contenedor con semillas de algodón, colza, papa y arabidopsis, como también huevos de mosca de la fruta y algunas levaduras, en su momento se habló del hito que el algodón diera sus primeros brotes, aunque no lograron crecer, se pudo establecer que es viable con las condiciones adecuadas sobrevivir en el espacio y que no es cosa exclusiva de la ficción.

Mientras llega el 2020 para el regreso a la luna y mientras esta semana se celebra uno de los grandes logros de la humanidad, pueden disfrutar el documental del Apolo 11 hecha en su totalidad con material de archivo con imágenes inéditas, que lo convierte en toda una joya audiovisual o escuchar «Space Oddity» de David Bowie, «Fly me to the Moon» de Sinatra.

“Llévame volando hasta la luna, déjame jugar entre las estrellas…”

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