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Cuando rompas algo, asegúrate de hacerlo con estilo, y un poco de arte circense.


Parece mentira, pero bien dicen que cuando pasa un accidente, de la índole que sea, la acción siempre la veras en cámara lenta. Cuando en mi adolescencia, obtuve mi primer empleo como traidor (tráeme el pozole, tráeme la caja de Boing). En una de esas peticiones fuera de este mundo, me pidieron mover una televisión de cinescopio de treinta pulgadas del restaurante donde me empleaba (de esas que se volvieron obsoletas con el apagón analógico), la idea de mis jefes, era que la acomodara en una estantería que tenía mi altura, y yo, con mis nulos músculos, solo levanté el televisor para que este viera su muerte como Juan Escutia. Ahí comprobé que en un accidente, cinco segundos se hacen eternos.

La acción fue tan cinematográfica, que ver su caída fue ver su agonía que se quedaba afónica mientras gritaba, en mi imaginación, claro. Jamás había encontrado una manera de describir tal asesinato que culmino desangrado al pie del culpable, si, aparte de romperse, cayó sobre mis pies.

En fin, la idea es que, navegando por internet, me topé con un cortometraje realizado por el artista francés, estudiante del MOPA, Léo Brunel. Voltige es, por mucho, un claro ejemplo de cómo un accidente puede tornarse en una manifestación digna de la tragicomedia y el circo.

A pesar de su corta duración, su estética te remontará a todas aquellas veces en que te metiste en problemas de una forma tan fantástica, que, si haces memoria, llena siempre de risas tu anecdotario; y es que, a veces, hasta en los accidentes se encuentran esos pequeños detalles que hacen tu vida, un poco más bella.

¿Alguna vez te metiste en problemas con tanto estilo, que recordarlo te hace reír?

Melómano por herencia; bailarín frustrado y con dos pies izquierdos; un vago sin remedio; escritor de dudosa calidad; redactor que olvida comas y acentos; baterista hasta cuatro compases; poetastro (de esos que apestan); cantante de regadera; director de cine y teatro en sus sueños; Pero eso si, a toda madre el vato.