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Hace 50 años, el 4 de septiembre de 1969, el metro fue inaugurado por el entonces presidente de la República Gustavo Díaz Ordaz, y el Regente del Departamento del Distrito Federal, ahora Ciudad de México, Alfonso Corona del Rosal.

«Seguro, veloz, cada vez más extendido en el subsuelo de nuestra ciudad, el metro abolirá para siempre y cada vez en mayor medida, las molestias y los riesgos de toda transportación masiva en la superficie», dijo Díaz Ordaz en la Glorieta de Insurgentes, a la apertura del primer tramo del STC Metro, que corría de Chapultepec a Zaragoza.

Sin lugar a dudas, el metro es el transporte por excelencia de quienes habitamos esta capital. Y no es para menos, pues, con sus 115 estaciones, distribuidas en sus 12 líneas, lo mismo te lleva de Polanco a Coyoacán, que de El Rosario, a La Paz, por tan solo 5 pesos (0.25USD, aporx).

A lo largo de su historia, ha sido motivo de canciones, como «el metro balderas», del Tri, «Voy en el metro», de Chava Flores, o «El metro», de Café Tacvba, asimismo sus instalaciones han sido sets de filmación de la película «El vengador del futuro» (1990), y varias decenas de documentales y reportajes.

Durante de estas 5 décadas, el costo del boleto ha aumentado once veces, dos accidentes en particular son las que han marcado su historia, y de acuerdo con sus propias cifras, en estos años han trasportado a más de 6 mil millones de personas.

La iconografía de las líneas corrió a cargo de Lance Wyman como director de diseño y los arquitectos mexicanos, Arturo Quiñónez y Francisco Gallardo, y Google nos sorprendió esta mañana con su doodle, aprovechando este mismo estilo.

Además, por supuesto, le sobran las leyendas urbanas.

Una de ellas, asegura que luego de llegar a la terminal de Cuatro Caminos, de la línea 2, esta continúa con una más, exclusiva para el Ejército, que en caso de emergencia podría trasladarse hasta el Zócalo en menos de 20 minutos.

Otra, en el mismo sentido, asegura que entre las estaciones Auditorio y Constituyentes, de la línea 7, existe una «interestación», debajo de Los Pinos (residencia presidencial hasta la pasada administración), que serviría al presidente y sus allegados; este mito cobra más peso si se tiene en cuenta que esta línea es la más profunda de toda la red.

Si bien este transporte metropolitano tiene muchísimas cosas que mejorar, forma parte del folkore chilango, en nuestra ciudad que puede ser tan barrial como cosmopolita, según dónde mires.

50 años han pasado desde que el primer convoy encendió los motores, y aún con los años, no deja de sorprendernos a veces para bien, a veces para mal.

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