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¡Por fin justicia!

La justicia ha dictaminado a favor de Johnny Depp, quien le dijo al mundo que era víctima de violencia doméstica, y el mundo le creyó.

El juicio por difamación se convirtió en uno de los más importantes de este año, no solo por las partes involucradas, sino porque el señor Depp valientemente denunció lo que la sociedad, los medios y hasta la misma ley invisibiliza: el hombre también puede ser víctima.

Los hombres maltratados es una realidad silenciada, tanto así que es difícil encontrar datos estadísticos, en uno que otro portal, por encima hacen una cuenta de un 25% de todos los casos de violencia doméstica en México y unos 10 casos diarios en Colombia. Aunque algunos afirmen que su número no es inferior al de las mujeres, lamentablemente los datos no están disponibles para darnos cuenta de que la violencia no tiene género.

En el sistema judicial el hombre tiene las de perder: cuando una mujer denuncia, el hombre tiene que demostrar su no culpabilidad la cual vulnera la presunción de inocencia; sin pruebas, ni testigos, sin investigación abierta, el hombre es detenido (irónicamente al que sí es culpable no le pasa nada); si la mujer es la agresora, entonces él tuvo que haber hecho algo; las penas para “maltratadores y maltratadoras” no son igual de duras; sin olvidar mencionar que al hombre se le criminaliza por el hecho de ser hombre.

El que no se reconozca que el hombre también es maltratado físicamente, psicológicamente, verbalmente, económicamente demuestra que aún no hay equidad y que los movimientos tóxicos -mucho o quizás poco- tuvieron que ver.

Lo más indignante es que también se les maltrate institucional, legislativa y judicialmente, se supone que todos somos iguales ante la ley y que todas las víctimas merecen y deben ser escuchadas, lo cual en la practica no sucede, a Johnny Depp le tomó seis años, ¿cuántos años le tomara a una víctima que no es famosa y no tiene los medios para defenderse debidamente?

La ley está para proteger a las personas independientemente de su género, no para servir a una agenda colectivista o a una minoría. La ley tiene que hacer su trabajo y tiene que hacerlo bien.

Los medios no están para condenar, censurar o tomar partido, los medios están para informar objetivamente y sin sesgo a la población, esto con un trabajo investigativo de por medio.

No se juega con la inocencia, ni con el buen nombre de una persona, así como tampoco se debe abusar de la libertad de expresión, ni del género.

El día de hoy será recordado como el día en que Jack Sparrow mostró al mundo que hay hombres victimizados, además de darle visibilidad a todas las víctimas verdaderas de la violencia de género.