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La estrella de Belén

La Navidad no es simplemente un evento que nos recuerda el nacimiento de Jesús, también es una época que nos recuerda que la unión es fundamental en tiempos difíciles.

Esta festividad que es importante en la mayor parte del planeta, comienza muchas veces desde un mes antes, ya es usual que desde noviembre muchos estén desempolvando el arbolito y el nacimiento.

Los adornos no son simplemente adornos, cada uno de ellos viene cargado de historia que por lo general proceden de otras culturas y que han sido adoptadas por nosotros como propias, como lo es Santa Claus.

Este año es especial, ya que un suceso astronómico da relevancia a uno de los símbolos más importantes en la historia del nacimiento del Salvador: La estrella de Belén.

Aunque no se sabe a ciencia cierta su origen, la conjunción entre Júpiter y Saturno que se dará el próximo 21 de diciembre, para algunos se asemeja a la estrella descrita en la Biblia.

Este tema ha sido discutido por muchos estudiosos, ya que, para algunos, dicha estrella se trataría de un cometa -el Halley-; para otros, la explosión de una nova o super nova; hay quienes postulan la conjunción de Venus y Saturno ocurrida en el año 2 a.C.; mientras otros tantos le apuestan a la inusual triple conjunción de Venus, Saturno y Júpiter.

Johannes Kepler se inclinó por la teoría de Júpiter y Saturno, según sus estudios hubo una ‘fusión’ entre estos dos en el año 7 a.C.

Puede que nunca se sepa el origen de la estrella de Belén o pueda que en efecto la conjunción entre Júpiter y Saturno sea dicha estrella, lo único cierto es que esta señal en el cielo es símbolo de fe, guía, esperanza y luz para la humanidad.

Dicho evento, lo podremos disfrutar por toda una semana, ya que el próximo se dará hasta el año 2080.

“Y al ver la estrella, se regocijaron con muy grande gozo”. Mateo 2:10