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Empecemos por decir que la vida nocturna de aquel entonces s e situaba en zonas determinadas; tales como, Zona Rosa, Paseo de la Reforma, Av. Juárez, Bucareli, Insurgentes y la Colonia Tabacalera.

Tanto la gente como los mismos artistas que se presentaban, ya tenían sus lugares específicos, ya sabíamos a dónde podíamos ir a verlos, era fascinante ese mundo.

Recordemos un poco esos lugares y la gente que se presentaba, algunos tenían frases hechas para poder ser recordados, mencionamos que algunos lugares, desafortunadamente, ya no existen y otros cambiaron de giro.

El Capri

Localizado en el Hotel Regis, en Avenida Juárez, junto a la Alameda, que dejó de existir en el terremoto de 1985, en el que aparecían las vedettes más famosas de aquellos días. Los shows variaban desde grandes coreografías, hasta llamativos shows en los que se emulaba el antiguo Egipto o en donde bellas mujeres se bañaban en una enorme copa de “champagne”.

Marrakech

Que era mejor conocido por su slogan: “El Lugar”. Situado en la calle de Florencia, en el corazón de la Zona Rosa, muy cerca del Ángel de la Independencia, este era un conjunto de cuatro salones que servían de sala de conciertos, salón de baile y discoteca por igual:

Casablanca, La Madelon, Morocco y Valentinos

Así, en un solo lugar se presentaban las grandes estrellas de la televisión y personajes como Nelson Ned o el “Loco” Valdés tenían una nueva opción para presentarse.

Inclusive había un show alternativo del popular programa de TV “La Carabina de Ambrosio, pero con humor apto para público de cabaret que podía pagar un lugar más elegante.

El Patio

José José en El Patio. Foto: Barby Ro.
José José en El Patio. Foto: Barby Ro.

Ubicado en la calle de Atenas No. 9 y el lugar era exclusivo para presentar al Príncipe de la Canción, José José.

El Señorial

En la Zona Rosa, teniendo a su artista exclusivo, Víctor Yturbe el Pirulí.

Ahí conocimos a las grandes vedettes, que al igual que cantaban, bailaban y mostraban atributos especiales, en especial a dos personas; a la número uno, uno, uno, la genial Lila Déneken y a la máxima fugar del momento; Olga Breeskin, con su espectacular canción: todos queremos ver a Olga, y ella con un violín en mano interpretaba bellas melodías.

@cronicabanqueta

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