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King and blues

El blues es un acto de fe, así lo defino yo. Y lo defino así, porque el blues es una religión, una religión que dio vida a otros géneros como: el ragtime, jazz, bluegrass, rhythm and blues, rock and roll, funk, heavy metal, hip hop, country, entre otros.

Es un lindo detalle que Google le rinda homenaje a unos de sus más grandes exponentes a través de su doodle y verlo en la pantalla de mi computador, me hizo ver que tenía al blues un poco olvidado.

Y mientras miro mi Fender en la esquina de mi habitación, dejo que mi reproductor de música deje que B.B. King y Lucille se apoderen de estas cuatro paredes. Elogiar en este día a King (día de su natalicio) es rendir homenaje al blues, al que le dio alma y razón de ser a las cuerdas de la guitarra.

El blues en sus comienzos era como una narración cantada sobre su triste realidad, sobre la crueldad, la opresión y la realidad en su expresión más cruda, sonidos vivos que se desplazaban como el viento desde los campos de algodón.

La melancolía hecha sonido, también es el símbolo de coraje para vencer tus temores, para creer que el siguiente amanecer será mejor, y cómo no va a tener semejante significado, si ha nacido a partir de la migración africana y la época de la esclavitud.

La historia del blues es larga, densa y exquisita, sus interpretes fueron muchos que en su momento la enriquecieron dejando un poco de sí.

Pero el 16 de septiembre es el día del Rey del Blues, el precursor del solo en la guitarra eléctrica y que llevó a este género a las salas de concierto.

“Y creo que estoy, creo que estoy muy contento de eso/porque nadie me canta como Lucille, canta Lucille”.