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Anteriormente, era muy frecuente el mandar a hacer tarjetas de felicitación para la navidad y el año nuevo, en imprentas donde ya estaba un determinado mensaje listo para ser impreso, y solo ellos ponían el nombre de la familia que mandaba dicha tarjeta. Obviamente, se enviaban por correo tradicional.

Pero las tarjetas navideñas tienen su origen y éstas fueron inventadas o creadas por Sir Henry Cole, quien en el año de 1843 encargó a John Calcott Horsley, un amigo pintor, que le dibujara y pintara una escena navideña, que luego mandaría a reproducir en una imprenta, para después escribirle unos breves deseos de felicidad, firmarlas y enviarlas a los amigos y familiares.

Horsley hizo 1,000 tarjetas y, las que no utilizó Cole, las vendió a un chelín cada una. Eran Grabados coloreados a mano que representaban una familia que brindaba por sus amigos ausentes.

Causaron tal éxito que empezaron a hacerse año con año y así es como llegaron hasta México.

Primera tarjeta navideña, solicitada por Sir Henry Cole.

Solíamos mandar a hacer éste tipo de tarjetas, e incluso calendarios, en imprentas según el rumbo por donde viviéramos. A mí me tocó verlas en San Cosme, eran unas máquinas enormes e impresionantes para un niño de unos 8 o 10 años, como lo era yo.

Era muy divertido y a la vez súper emocionante, tenías que elegir primero que nada, el modelo de tarjeta, había muchos tipos y todos muy bonitos, tenías que escoger después, el mensaje, éstos ya estaban preestablecidos, de igual forma todos eran hermosos y entonces te tardabas en escoger el que mejor se acomodara a tu gusto.

Foto: kjschraa.

Y yo creo que lo mejor, era cuando le ponían el nombre de tu familia, sin duda era como un gran orgullo verlo y pensar que a nombre de todos deseabas lo mejor para la navidad y el año nuevo.

En seguida, venía la fecha del año que se iba, años que en ese entonces eran largos para uno como niño, que esperabas ansioso algunos regalos y ese día tan especial que era la noche buena, el año nuevo y el día de reyes.

Foto: Internet.

Como niño imaginabas muchas cosas; imaginabas que en realidad había un niño que te dotaba de felicidad y de ternura en esas fechas, imaginabas que el mundo estaba lleno de personas felices, de personas amables, imaginabas que tan solo por ser navidad había un mundo maravilloso.

Y a través del tiempo todo va cambiando, la felicidad está en no olvidarlo, en volver a creer como cuando niño pensabas lo grande que es este mundo.

Estas tarjetas las mandabas por correo tradicional, tenías que ponerlas en su sobre, comprar los timbres y pegárselos, ponerle la dirección de la persona o la familia en el sobre y colocarlas en el buzón, para que el cartero pasara a recogerlas y entregarlas en cada domicilio.

Plaza de Santo Domingo. Foto: Internet.

Era tardada la espera, pero por fin las recibían y entonces tú ya sabías que las habían leído y puesto en el árbol de navidad.

Aún yo conservo algunas, sobre todo de amigos y de maestras, las veo y pienso en aquella época, era un niño lleno de tradiciones y de mucha felicidad.

Por Arturo Trejo.
@cronicabanqueta

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