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Los Simpson y el nuevo movimiento racial

De lo políticamente correcto al absurdismo, así podemos definir este tiempo donde la generación de cristal con su pobre sentido crítico ha acabado con todo lo que se le cruza en su camino.

Hace un año discutíamos la polémica salida de Apu de la serie Los Simpson y ahora estamos discutiendo de quien debe darles la voz a los personajes; porque ya se convirtió en pecado capital que un blanco interprete a un personaje de otra etnia. Sí, pecado, porque ahora está de moda pedir perdón de rodillas por nacer ‘blanco’.

En su momento Apu fue catalogado como “una caricatura intolerante” que perpetua “estereotipos racistas” y después de que le dedicaran un documental (The Problem with Apu), el señor Azaria toma la decisión de dejar este personaje.

La moda de los movimientos pseudosociales está haciendo mella de una manera autoritaria, convirtiendo la tolerancia en la ley del embudo.

Con eso de apostarle a la ‘diversidad’ para justificar lo injustificable, Fox se pone la camiseta de que actores no blancos interpreten a personajes no blancos y a ellos se les une Padre de Familia, Central Park y Big Mouth. Como si los que disfrutamos estas series nos importe el color de piel o si es mujer el que los interpreta.

Los Simpson una de las primeras series que usaba el humor ácido y crítico, que haciendo un buen uso del estereotipo se burlaba de nuestra sociedad, que nos hacía reír del sueño americano, del sistema de justicia, de la educación… hasta de la religión, termina también por arrodillarse y pedir perdón por retratarnos tal cual somos.

Hacer lo que están haciendo en nombre de algo que se supone es un acto noble (que no lo es); es un insulto y una bofetada a todos los profesionales con larga trayectoria que han hecho que la profesión de actor de voz o doblaje sea hoy en día muy respetada.

No tardara en llegar el día en que despidan a Bradley Cooper por no tener parentesco con un mapache o que Zoe Saldaña ya no pueda interpretar más a Gamora porque está discriminando a los alienígenas…

Por Angelique Reid