fbpx

Y ahora, señoras y señores. Como producto de mi terquedad y unas cuantas gotas de sangre inexistente, un poema de despecho salido de épocas diferentes a febrero.

“Despecho (Corazón Escurridizo)”

Escóndete, escapa, evapórate
corazón escurridizo;
sin sangre ni piedad,
ni oxigeno de disimule un latido
que parezca regular.

¡Piérdete!
En todo caso no eres bienvenido,
ni llorado, ni añorado;
por ahora solo eres
un recuerdo empedernido.

¡Un vicio!
¡Una crueldad!

La condena de un error irreversible
entregada desnuda por el cosmos,
que la justicia la haga la corte celestial
mientras tanto solo esfúmate
huye como desde siempre.

Niégame con ese estilo ácido
y de aire llena
ese corazón
que es veneno.

Alberto Perea
(Esta es la parte en donde aplauden)

Melómano por herencia; bailarín frustrado y con dos pies izquierdos; un vago sin remedio; escritor de dudosa calidad; redactor que olvida comas y acentos; baterista hasta cuatro compases; poetastro (de esos que apestan); cantante de regadera; director de cine y teatro en sus sueños; Pero eso si, a toda madre el vato.