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Nicolas Flamel, el hombre de la piedra filosofal

Conocido principalmente por ser amigo íntimo del personaje de ficción Albus Dumbledore, de la saga de cintas y libros de Harry Potter, si hay un hombre tan importante en el mundo mágico digno de ser considerado como una celebridad, ese es, o fue, Nicolas Flamel.

Sin embargo, aunque podría pensarse que un ser tan misterioso solamente existe en la ficción, déjame decirte que estás muy equivocado, ya que este hombre realmente vivió.

Nicolas Flamel fue un rabino, burgués, notario público y alquimista nacido en Francia en el lejano 1330 -cuando todavía no fermentaban ni tus ancestros más recordados-. Ha estado vigente en el mundo de la “magia” desde hace mucho tiempo; incluso antes de “Harry Potter y la Piedra Filosofal”, él ya había sido mencionado en una docena de libros, incluyendo “El Código Da Vinci”. Igualmente aparece en series, juegos y películas como, por ejemplo, la cinta “Así en la Tierra como en el infierno” -Toda una celebridad el hombre-.

Nicolas Flamel, por Balthasar Moncornet.
Nicolas Flamel, por Balthasar Moncornet.

Se cree que a los veinticinco años se hizo de un grimorio (un libro con conocimientos sobre magia, hechicería, fabricación de talismanes y posiciones, invocación, entre otras cosas) del cual no entendía gran cosa a pesar de saber hebreo y latín. Se mudó a España en búsqueda de una persona con conocimientos en el mundo antiguo que le descifrara, tradujera, interpretarse y explicara dicho texto. El texto en cuestión se trataba, según el Maestro Canches (el rabino que encontró Flamel en España), del Aesch Mezareph, del Rabí Abraham.

Aprender todo sobre el texto y comenzar a emplearlo le tomó a Flamel veintiún años; posterior a eso comenzó a documentar lo que serían sus experiencias en su Libro de las figuras jeroglíficas. Entre otras cosas, en el libro, Nicolas habla sobre cómo gustaba de crear homúnculos y sobre lo que es considerado su mayor logro, el poder crear su piedra filosofal.

Nicolas Flamel
Retrato de Nicolas Flamel (1893) por Albert Poisson según el grabado del portal de Sainte-Geneviève-des-Ardents de la “Historia crítica de Nicolas Flamel y Pernelle su esposa por Abbé Villain” (1761).

La piedra filosofal

La piedra filosofal, según diversos textos alquimistas, es una mezcla blanca o roja (el color varía según su madurez) hecha a base de hierro y ácido tartárico que de piedra no tiene más que el nombre. Entre sus propiedades tiene la capacidad de trasmutar metales simples en oro (si es roja) o plata (si es blanca), además de servir como elixir de la vida -o de la eterna juventud, o de la inmortalidad, o como sea que lo conozcas-.

Luego de su estancia en España, Flamel se regresó a su país natal; allí erigió su hogar, una casa que se todavía existe y está en el 51 Rue de Montmorency. Durante su estancia, se dice, elaboró la piedra que le otorgó la inmortalidad a él y a su esposa, al mismo tiempo en que financiaba hospitales, capillas, asilos y aportaba oro a las arcas del rey Carlos VI de Francia.

Nicolas Flamel. 51 Rue de Montmorency, con 2 colados en la foto. Foto: Google.
51 Rue de Montmorency, con 2 colados en la foto. Foto: Google.

Pero por si esto fuera poco, lo más impresionante de este hombre no fue su vida, sino su muerte. Así es, Nicolas Flamel murió. No se sabe con exactitud en qué año, pero se cree que debió ser entre 1410 y 1418, y eso no es todo…

…al momento de morir, él y su esposa fueron enterrados en el cementerio de St. Jacques de la Boucherie. Pero, tiempo después la duda colectiva acerca de si Flamel era realmente un mago era mayúscula y difícil de ignorar, por lo que un día simplemente alguien profanó su tumba con la intención de exhumarlo, pero ese alguien -quien sea que haya sido- solo se encontró con una tumba vacía.

Nicolas Flamel. Harry Potter.
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Alberto Perea

Melómano por herencia; bailarín frustrado y con dos pies izquierdos; un vago sin remedio; escritor de dudosa calidad; redactor que olvida comas y acentos; baterista hasta cuatro compases; poetastro (de esos que apestan); cantante de regadera; director de cine y teatro en sus sueños; Pero eso si, a toda madre el vato.

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