Una inglesa, dos mexicanos y un español coincidieron en Madrid para formar Jenny and the Mexicats, un proyecto musical que encontró su identidad en la mezcla de culturas, idiomas y ritmos.
Lo que comenzó como una aventura entre amigos terminó convirtiéndose en una banda internacional con una personalidad difícil de encasillar.
Una historia que comenzó en Madrid
La historia comenzó en junio de 2008, cuando Jenny Ball, una joven cantante inglesa de 20 años, recibió una invitación de Icho (Luis Díaz), contrabajista mexicano a quien había conocido dos años antes durante una gira por Madrid con una orquesta.
Jenny se sintió tan cómoda en España que decidió dejar el Reino Unido y establecerse allí. Con la intención de formar una banda, Icho llamó a su amigo de toda la vida, Pantera (Alfonso Acosta), guitarrista mexicano con experiencia en el flamenco y con quien había compartido proyectos de rockabilly y punk en su ciudad natal.
Para completar la agrupación, Pantera propuso a David (David González Bernardos), un músico español especializado en el cajón flamenco, instrumento de percusión que ocuparía un lugar importante en el sonido del grupo.
Así nació Pachucos y la Princesa, nombre original de una agrupación que comenzó a tomar forma gracias a la coincidencia de cuatro músicos con trayectorias y procedencias distintas.
De Wonderland a las calles de Madrid
El primer concierto llegó en agosto de 2008, durante Wonderland, un pequeño festival celebrado en el Reino Unido para recaudar fondos destinados a la investigación contra el cáncer. Jenny ya había participado anteriormente en ese encuentro como solista.
Para preparar la presentación, los integrantes comenzaron a trabajar con canciones de distintos estilos y experiencias musicales. Durante ese proceso, Jenny empezó a desarrollar sus propias composiciones, combinando flamenco, folk acústico y rockabilly.
Los ensayos se realizaban en un tablao flamenco, donde pasaban largas jornadas construyendo una identidad musical compartida. La comunicación tampoco era sencilla: Jenny no hablaba español y David no hablaba inglés. Al principio, buena parte de su entendimiento dependía de la música y de la ayuda de Icho y Pantera para traducir lo necesario.
Con el tiempo, aquella dificultad dejó de ser un obstáculo. La pasión por crear música terminó convirtiéndose en el lenguaje común de los cuatro integrantes.
En 2009 adoptaron el nombre de Jenny & the Mexicats y comenzaron a presentarse en Inglaterra, donde despertaron interés entre el público y en internet. Al regresar a España, decidieron probar suerte tocando en las calles de Madrid. La respuesta fue tan favorable que pronto comenzaron a recibir invitaciones para presentarse en distintas salas y espacios musicales de la ciudad.
Aquella experiencia confirmó que su propuesta podía conectar con públicos muy diferentes.
La independencia como sello de identidad
En 2012, el grupo decidió tomar el control de su camino musical y fundó su propio sello discográfico: Mexicat Records. Después de grabar su primer álbum en Madrid durante el verano de 2011, se trasladaron a la Ciudad de México, donde establecieron su nueva base de operaciones.

El disco debut, titulado Jenny & the Mexicats, incluyó canciones en inglés y español. Entre sus temas destacaron “Heaven Knows”, “Starting Something”, “Verde Más Allá”, “Me Voy a Ir” y “Flor”.
Su primer sencillo, “Verde Más Allá”, llegó al primer lugar de la radio mexicana y permaneció nueve semanas en esa posición. El álbum obtuvo certificación de Disco de Oro en México y el grupo recibió un premio Los Guilles en la categoría de Mejor Música del Mundo o Híbrido Musical.
La combinación de idiomas y estilos comenzaba a dar resultados, mientras la banda ampliaba sus presentaciones por México y el suroeste de Estados Unidos.
Ome: una evolución musical
En 2014 llegó Ome, su segundo álbum, publicado internacionalmente a través de e35. La producción representó una evolución en los arreglos y las composiciones, con una mayor participación de todos los integrantes en el proceso creativo.

El repertorio incorporó influencias de indie pop, cumbia, vallenato, Americana y country rockabilly, además de canciones que alternaban momentos bailables con otros de mayor sensibilidad.
“Labios”, primer sencillo del álbum, formó parte de la banda sonora de la película Amor de mis Amores, dirigida por Manolo Caro.
Otro tema destacado fue “Frenético Ritmo”, en el que incorporaron una tuba para conseguir un sonido con marcadas influencias mexicanas. También sobresalieron “Boulevard” y “Duele al Caminar”, canciones en las que David tuvo mayor protagonismo vocal.
El disco incluyó incluso una canción dedicada a Sasha y Esteban, los perros de la banda. En cuanto al apartado visual, Pantera se encargó de diseñar todo el arte del álbum.
El cierre llegó con “Back to Basics”, una composición sencilla y emotiva en la que Jenny aparece acompañada únicamente por su guitarra. La canción también recibió difusión en la radio independiente de la BBC.
Durante 2016, la agrupación recorrió Estados Unidos y participó en festivales como SXSW y Coachella, donde consiguió acercarse a nuevos públicos.
Open Sea / Mar Abierto y nuevos horizontes
En 2017 publicaron Open Sea / Mar Abierto, su tercer álbum de estudio. Con esta producción ampliaron todavía más su repertorio de influencias, incorporando elementos de rumba, funk, neo soul, samba, swing jazz y bachata tropical.

El material recibió reconocimiento de la crítica internacional y permitió que el grupo extendiera su presencia en distintos escenarios de Europa y América. Durante ese periodo realizaron giras por Inglaterra, Estados Unidos, México y España.
Al año siguiente publicaron Ten Spins Around the Sun, un álbum retrospectivo que reunió parte de su trayectoria musical. Después de varios años de giras prácticamente ininterrumpidas, los integrantes aprovecharon una pausa para escribir nuevas canciones.

Fiesta Ancestral y el regreso a sus raíces
En el otoño de 2019 llegó Fiesta Ancestral, producción realizada en colaboración con Juan García y Juan Pablo Toch.

El primer sencillo fue una reinterpretación de “Si Una Vez”, canción popularizada por Selena. En esta versión, Jenny and the Mexicats combinaron banda, cumbia, flamenco e indie pop, dando una nueva lectura a uno de los temas más recordados del repertorio de la cantante texana.
El álbum también incluyó “El Telón”, una colaboración con la agrupación española Vetusta Morla, y “Bailando con las Farolas”, en la que participó el cantautor español El Kanka.
Una identidad construida entre culturas
La propuesta de Jenny and the Mexicats se ha caracterizado por su libertad para combinar sonidos que, a primera vista, podrían parecer distantes. Jazz, rockabilly, folk, flamenco, reggae, son veracruzano, mariachi, Americana, country y distintas variantes de cumbia forman parte de su universo musical.
A lo largo de su trayectoria, el grupo ha conseguido mantener un equilibrio entre instrumentos acústicos y eléctricos, canciones en inglés y español, y composiciones que pueden pasar de una atmósfera festiva a momentos mucho más íntimos.
Su historia también recuerda que algunas de las colaboraciones musicales más interesantes nacen de encuentros inesperados. Cuatro personas de distintos países coincidieron en una ciudad, comenzaron a tocar juntas y encontraron en sus diferencias una manera muy particular de hacer música.
Jenny and the Mexicats construyeron así una trayectoria que lleva el sello de sus integrantes: inquieta, independiente y abierta a distintas influencias. Una de esas propuestas que nos recuerdan que la música puede encontrar su propio camino sin necesidad de respetar fronteras ni etiquetas.
