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Difícil pensar en música y no recordar los discos LP y los cassettes donde podías grabar tu música preferida, con todo y cachos de anuncios comerciales o la voz del locutor o el jingle de la estación, ¿lo recuerdas?

Una vez más nos remontamos en la década de los setenta; aunque por supuesto, ya existían desde antes, empiezan a circular en el mercado mexicano a partir de 1920, los temas de las melodías eran completamente distintos.

Pero hablemos un poco de nuestros tiempos, de los setenta, la música era otra, comenzaba el baile, el rock y sobre todo el rock and roll. Les menciono que ya venía dándose, pero en esa década dio el boom definitivo.

Después diversos géneros y esto fue en aumento, teníamos colecciones completas; en casa, los papás eran más de la música ranchera, de las bandas y orquestas; tales como, Pérez Prado, Glenn Miller, Ray Conniff, etc., los hermanos mayores del rock, tanto en español como en inglés y ya de uno, más chico estaban, los discos del Chavo del Ocho, de Cepillín, Topo Gigio, etc.

Habrá que mencionar también los discos de los tríos, de los solistas, tanto hombres como mujeres; se me ocurren, Lupita Palomera, Luis Alcaráz, Armando Manzanero, María Victoria, entre otros.

Yo recuerdo que había discos de 33 revoluciones, de 45 y unos de 78 revoluciones que eran discos medianos y que pesaban más que los otros; había uno en casa de Carlos Gardel, en el centro una etiqueta morada y tenía impresos el nombre de todas las canciones.

Por supuesto tenemos que hablar de los aparatos donde se escuchaba ésta música, donde poníamos los discos, las llamadas consolas o los tocadiscos; los había grandes y portátiles, hermosos muebles decorativos y que a la fecha los podemos ver.

Discos o cassettes
Foto: Internet.

La fragilidad de las agujas, pero con la ventaja de que había refacciones y que se podían cambiar, existía un pequeño truco, si la aguja ya no tocaba el disco, se le ponía una moneda y entonces ésta hacía peso, y por un rato solucionaba el problema.

Discos y discos se tenían en la casa, para todos los integrantes de la familia; se escuchaban a la hora de la comida, o los sábados al medio día; quizá haciendo los quehaceres domésticos, quizá preparando la comida, pero la música no faltaba en la casa.

Ya en la década de los ochenta empieza a llegar el cassette, y se pensó que de alguna forma sustituiría al disco y afortunadamente no fue así, lo sumó a la música que ya veníamos oyendo, ya escogíamos qué comprar, si disco o cassette.

Discos o cassettes
Foto: Rawpizel.

Los artistas podían grabar tanto en disco como en cassettes, seríamos nosotros los que elegiríamos la forma de poder oírlos.

Y lo mejor de todo, fue que nosotros podíamos grabar nuestra propia música, eran unos cassettes vírgenes a los cuales podíamos ponerle música, voz, o hasta grabaciones personales; la voz del niño que empieza a hablar, una conversación, una junta, etc.

Los podíamos encontrar de acuerdo a la duración que quisiéramos, los había de 30, 60 y 90 minutos; además era por ambos lados, así como los discos; lado A y lado B.

Foto: Cimmerian.

Estos cassettes los usábamos, los borrábamos y los podíamos volver a usar, una ventaja enorme para no gastar tanto, eran reciclables y duraban hasta donde se podía.

Les voy a platicar algunas anécdotas que a todos nos pasaron, estoy seguro. Cuando grababas de la misma radio, pues se te iba la voz del locutor, el jingle o el comercial.

Tenías que estar súper atento y hacer el corte en el momento preciso, lo que te hacía ser muy hábil, era un buen ejercicio.

Si se te llegaba a romper la cinta, tenía solución, hacías un corte y adherías la misma cinta con un poco de diurex. Yo creo que todos lo llegamos a hacer; platíquenme, por favor.

Y qué me dicen de poderlos adelantar o atrasar por medio de una pluma; y en estos casos la que funcionaba a la perfección era una Bic. ¿Lo recuerdan?

Foto: Working in media.

Y dónde los escuchábamos, era en una grabadora, que después ya vinieron los grandes estéreos que incluían un tocadiscos y una cassettera, e incluso los había de doble cassettera. Grandes marcas participaron en esto.

De cualquier forma, siempre ha estado presente la música con nosotros, ya sea con el disco o con el cassettes. Posteriormente, llegaron los discos compactos, el cartucho, y ahora las USB, memorias donde le cabe infinidad de canciones, donde haces o creas tu propia lista, y algunas otras plataformas donde ya viene la música y solo tú la escoges.

Estos cambios tecnológicos han hecho de nosotros quizá una vida más fácil o sencilla, pero también han hecho otra forma de vivirla y de verla, donde te adaptas, por supuesto, pero no hay que perder nunca, la esencia. Dicen que lo más sencillo es lo menos complicado.

Por Arturo Trejo
@cronicabanqueta

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