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Los talleres en secundaria

Los talleres en secundaria

Y tú… ¿En cuál estabas?

Dos veces por semana y más de dos horas cada clase; se trataba de los talleres, te desplazabas al salón correspondiente, con las herramientas y utensilios correctos, dispuestos a hacer los trabajos que el maestro te enseñaba y junto con tus compañeros, tú realizabas.

Estos nacen en las escuelas secundarias públicas, con un objetivo, el de enseñar y fomentar un oficio en caso de que ya no siguieras estudiando el nivel medio superior; o sea, la preparatoria o vocacional o alguna otra.

Y no es que fuera clasista la escuela o tuviera alguna inclinación por un sexo u otro, simplemente, había talleres para unos y para otras; el contexto no era el mismo de aquella época y los tiempos actuales. Por supuesto que nunca lo vimos mal, no lo hacíamos notar como hoy en día; les vuelvo a comentar, el tiempo era otro.

Muchos eran los talleres, yo iba en la Secundaria 4, Moisés Sáenz, la que está en Rivera de San Cosme, cerca del metro del mismo nombre, y había un sinnúmero de ellos; me acuerdo de: Carpintería, Electricidad, Dibujo Técnico, Cultura de Belleza, Taquimecanografía; ese nunca podía faltar en toda secundaria, Artes Plásticas y Corte y Confección.

Mis hermanos estuvieron en la 15, Albert Einstein, y ahí había otros más; Estructuras Metálicas, Cocina, Bordados y Tejidos, Encuadernación, etc.

Les platico que yo estuve en el taller de Dibujo Técnico; al principio lo noté muy estricto, el maestro era muy firme en sus decisiones, las láminas que hacíamos no tenían que ser de menos de calificación 7 y si eso pasaba, las teníamos que repetir, para que fuera de 8 hacia arriba.

Eso me formó, me hizo ser más profesional en mis trabajos, en mis tareas, en todo lo que hacía, y les confieso que llegamos a competir por las calificaciones. Me enseñó también a iluminar, a trazar, a no borrar, a usar bien las escuadras, el lápiz, de verdad que aprendí muchísimo.

Yo veía que los otros talleres eran más relajados, más tranquilos; en el de Carpintería, por ejemplo, hacían un mueble por semana, ya fuera una mesa, un librero, un banco; en el de Electricidad, llevaban aparatos domésticos para arreglar, radios, licuadoras, la plancha, hasta la pistola para peinarse, y el maestro era bien barco.

Con las niñas, algunas se fueron a cultura de belleza, y pintaban las uñas, cortaban el cabello; si uno iba con el pelo largo, ya sabíamos que nos podían llevar con ellas para cortarnos el cabello, y ya se imaginarán cómo nos quedaba.

Otras se iban a Corte y Confección, ellas hacían faldas, blusas, arreglaban los dobladillos y muchas cosas por el estilo; también nos ayudaban si se nos rompían los pantalones.

Pero había un taller, uno en particular, que era para ambos, y se trataba del de Taquimecanografía, donde te enseñaban a usar la máquina de escribir, y espero que se acuerden de estas máquinas, porque ya se sustituyeron por las computadoras, pero la forma del teclado es universal y aprendías a usarlo sin verlo, ese era el objetivo de este taller.

Y así muchos talleres, donde vimos pasar a nuestros amigos y compañeros de clase, cada uno elegía el que más le gustaba, o en su caso, en el que hubiera cupo, cuando ya se llenaban estos.

Con la implementación del nuevo modelo educativo, deciden dejarlos en el pasado, quitarlos, y en vez de los talleres, poner clubes, con un objetivo diferente, si para los talleres era el de aprender un oficio, para los clubes es crear el desarrollo personal y social del alumno.

Les dejo algunos ejemplos de estos clubes; Robótica, Música, Danza, Teatro, Ajedrez, Karate, Matemáticas y hasta Capoeira.

Los tiempos son otros, el modelo es otro, solo nos quedará el recordarlos y saber que aprendimos mucho con ellos; disfrutamos esas largas horas de clase, con nuestros amigos y nuestros profesores.

Por Arturo Trejo
@cronicabanqueta

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