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Había y muchas, de todo tipo y de todos sabores, colores y hasta olores, unas muy dulces, otras con un toque picante y unas más agridulces, pero todas tenían un nombre y todas eran deliciosas.

Siendo niños probamos muchas paletas, de muchos sabores, tamaños y colores; y en esta columna recordaremos algunas, espero no se me pase ninguna, pero si es así, por favor dime de cuál se trata y con gusto la nombramos.

Empezaré por nombrar una que era muy sencilla, pero que la había en muchos sabores, se trata de la paleta llamada Charms, con una envoltura de celofán transparente, sin más que su propio nombre.

Versión moderna de las paletas Charms.

Y una anécdota les contaré de estas paletas; por lo regular mis papás me llevaban a San Cosme a comprarme zapatos, ahí hay muchas zapaterías juntas, sobre la calzada, y en todas te regalaban de estas paletas, ya cuando realizabas la compra.

Habia unas paletas de forma cónica, si, como un cono de colores, y deliciosas todas ellas, porque contenían varios sabores, que disfrutabas en cada chupada, y las llamaron “pirulís” o también “chupirul”, comúnmente de Usher; Ah, qué ricas eran.

Chupirul. Foto: Dulces Luxus.

De la que me acuerdo mucho y que todavía tengo ese agradable sabor es de una Mimí, una rica paleta sabor a leche quemada, de forma rectangular y hasta con pequeños trozos quemados en su totalidad, que luego no eran tan agradables, pero en si la paleta era de las más ricas.

Paletas Mimí de Usher.

Recuerdo que en un principio el palito con el que la sostenías, era de auténtica madera, así que la chupabas con toda confianza y hasta que le vieras el fin, era una paleta de forma alargada, ¡cómo se antoja ahora!

Y, por supuesto, el sabor inconfundible de las paletas que tenían menta, de color rojo y blanco, ese sabor que te dejaba un fresco aroma en tu boca, su precio era accesible, que hasta en los cambios te las daban en las tiendas.

Ahora les hablare de dos tradicionales paletas; la primera son las deliciosas “enchiladas”, de Luxus, en sus diversos sabores; mango, piña, tamarindo, naranja y con un sabor inconfundible e irrepetible.

Paletas enchiladas de Luxus.

Ese tono picosito que daba la paleta y en ocasiones agridulce, era genial; yo preferí siempre las de tamarindo, eran las que más me gustaban.

Y la segunda; las Palelocas, dos paletas en una; dos sabores que los disfrutabas al máximo y además venían en diferentes formas; en triangulo, cuadrado, rectángulo, dos sabores únicos.

Palelocas de Luxus.

De los sabores que recuerdo son uva, chocolate, piña, fresa, naranja, limón, espero no olvidar alguno.

Y siguiendo con el tema de las paletas con chilito, tenemos a otras dos; la Ricaleta, que esa, sinceramente, a mí sí me picaba y mucho, aunque era Miguelito en su interior, y cubierta con una pequeña capa de dulce, que era riquísimo.

Ricaleta de Yaukos.

Y la otra es la Chipileta; una pequeña paleta de caramelo macizo, tipo Charms o más pequeña a la que se le podía poner el polvito picante de sabores para disfrutarla de manera conjunta.

Chipileta de Dulces Anahuac.

Más tarde llegaron otro tipo de paletas, una de triple sabor, llamada Semáforo, de caramelo macizo y tal como si fuera un semáforo real, con los tres tradicionales colores, verde, amarillo y rojo, con un sabor muy dulce.

Paleta Semáforo de Dulces Vero.

También habia paletas de “manita”, rojas y algunas bicolores, que te decían tu suerte, algún mensaje que venía dentro.

Manita de la Suerte de Dulces Vero.

Y por último, mencionaré las tradicionales Tutsi Pop, sabor cereza con relleno de chicle, que te decía el comercial, con cuántas chupadas llegas el centro de Tutsi Pop para saborear el chicle.

Esas paletas eran geniales, son icónicas para la marca, después ya salieron las de sabores, que también tienen lo suyo; en sabor y calidad.

Cuántas paletas no probamos; de todos los sabores, de todos los colores, tamaños, formas, figuras, etc. Un dulce recuerdo, que nos llevamos a la boca, a nuestros paladares y disfrutamos como niños aquella época.

Hoy lo podemos hacer, pero definitivamente, no es lo mismo, el sabor, el recuerdo, es hoy totalmente otro.

Por Arturo Trejo
@cronicabanqueta

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