El magistral legado de Don’t Let the Sun Go Down on Me

La música posee la capacidad de capturar momentos de vulnerabilidad extrema, y pocas piezas lo logran con la precisión de esta composición. Escrita originalmente por el músico británico Elton John y su eterno colaborador, el letrista Bernie Taupin, esta obra ha atravesado décadas transformándose en un referente absoluto de la cultura pop. Aunque su versión más recordada es el dueto grabado en vivo, su origen se remonta a una etapa de creatividad febril y tensiones en el estudio de grabación que definieron el sonido de mediados de los años setenta.

El nacimiento de Don’t Let the Sun Go Down on Me en 1974

La gestación de este tema ocurrió durante un periodo de diez días en enero de 1974. Elton John y Bernie Taupin se encontraban trabajando en el material que formaría parte del álbum Caribou, el octavo disco de estudio del cantante. Según recuerda Taupin, la intención detrás de la escritura era crear algo de una magnitud épica. Buscaban una pieza que tuviera la fuerza de clásicos como “You’ve Lost That Lovin’ Feelin'”, aspirando a una entrega poderosa que evitara caer en la pomposidad innecesaria.

A diferencia de las baladas románticas convencionales, las letras de Taupin para Don’t Let the Sun Go Down on Me planteaban un escenario mucho más oscuro y complejo. En lugar del típico intercambio de sentimientos afectuosos, la canción relata la experiencia de alguien que ha brindado ayuda en el pasado y ahora se enfrenta a un rechazo incomprensible. Taupin ha señalado que prefiere incluir elementos que se aparten de las estructuras predecibles del amor correspondido. Al introducir un “giro oscuro”, la narrativa se vuelve más interesante y profunda, alejándose de los clichés para mostrar las heridas del alma.

Un proceso de grabación frustrante y caótico

A pesar de la belleza indiscutible del resultado final, el proceso de registro en el estudio fue extraordinariamente difícil. Elton John se encontraba sumido en un humor detestable durante las sesiones. Las crónicas del productor Gus Dudgeon revelan un ambiente cargado de frustración; el músico no estaba conforme con ninguna de las tomas vocales que realizaba. En algunos momentos gritaba las frases, en otros las murmuraba, o simplemente se quedaba de pie mirando fijamente hacia la cabina de control en un silencio inquietante.

La tensión llegó a tal punto que, tras quitarse los auriculares con violencia, Elton calificó la grabación como un desastre total. Incluso llegó a sugerir, de manera despectiva, que podían enviarle la canción a Engelbert Humperdinck o entregarla como una maqueta para Lulu si al primero no le interesaba. Dudgeon tuvo la titánica tarea de mezclar una cantidad ingente de voces e instrumentos para intentar salvar la pista, logrando finalmente capturar la magia que Elton no lograba percibir en aquel momento de ira.

Armonías vocales de leyenda y colaboraciones estelares

Uno de los elementos que otorga a Don’t Let the Sun Go Down on Me su sonoridad celestial es el arreglo de vientos de Del Newman y, por supuesto, las armonías vocales. El estribillo cuenta con la participación de figuras de talla mundial. Carl Wilson y Bruce Johnston de The Beach Boys, junto a Toni Tennille, aportaron las capas de sonido que elevan el coro a una dimensión excepcional.

Curiosamente, otras voces legendarias como la de Dusty Springfield y miembros de las bandas America y Three Dog Night también grabaron partes para el tema. Sin embargo, al momento de la mezcla final, el exceso de voces resultó contraproducente. Dudgeon decidió prescindir de la mayoría para mantener la claridad necesaria, dejando únicamente a Wilson, Johnston y Tennille. El resultado fue una armonía brillante que permitió que el sencillo alcanzara el número dos en el Billboard Hot 100 de Estados Unidos y el puesto 16 en el Reino Unido tras su lanzamiento el 1 de junio de 1974.

Caribou
“Caribou”, DJM Records (1974).

El histórico encuentro en Live Aid 1985

Aunque la canción ya era un éxito consolidado, su estatus cambió para siempre durante el concierto Live Aid en el estadio de Wembley, en julio de 1985. En aquel escenario monumental, George Michael y Elton John interpretaron el tema juntos por primera vez ante una audiencia global. En esta ocasión específica, George asumió la voz principal mientras Elton se encargaba del piano, contando además con el apoyo en los coros de Kiki Dee y Andrew Ridgeley, el compañero de Michael en Wham!.

Esta presentación sembró la semilla de lo que años después se convertiría en uno de los duetos más exitosos de la historia. La química entre ambos artistas era evidente, y la interpretación de Michael demostró una capacidad vocal asombrosa para manejar la intensidad emocional que la letra de Taupin exigía.

El éxito global del dueto de 1991

Seis años después de aquel encuentro en Live Aid, la canción se volvió una pieza fija en la gira Cover to Cover de George Michael. Para el cierre de la gira en el Wembley Arena, el 23 de marzo de 1991, Michael sorprendió a los asistentes al invitar a Elton John al escenario. El registro en vivo de este momento fue lanzado como sencillo a finales de ese mismo año, alcanzando un impacto arrollador.

Esta versión de Don’t Let the Sun Go Down on Me logró lo que la grabación original no pudo: llegar al número uno tanto en el Reino Unido como en los Estados Unidos. Permaneció en la cima de las listas británicas durante dos semanas en diciembre de 1991 y lideró el Billboard Hot 100 en febrero de 1992. El éxito fue tal que la grabación recibió una nominación al premio Grammy por Mejor Interpretación Vocal Pop de un Dúo o Grupo. Además, el carácter de esta colaboración fue profundamente generoso, ya que las ganancias se distribuyeron entre diez organizaciones benéficas dedicadas a la infancia, la educación y la lucha contra el SIDA.

El video musical de esta versión también tiene una historia curiosa. Fue dirigido por Andy Morahan y combina imágenes de varios días de trabajo. Una parte se filmó en un hangar de aviones en Burbank, California, donde George Michael ensayaba. Elton John asistió una noche para repasar el tema un par de veces. El resto del metraje corresponde a un concierto en Chicago ante 70,000 fanáticos, donde la reacción del público al ver aparecer a Elton desde los laterales del escenario fue absolutamente eléctrica.

Una influencia inesperada en el rock de Guns N’ Roses

Un detalle poco conocido sobre el legado de Don’t Let the Sun Go Down on Me es su influencia técnica en el rock duro. El baterista de Guns N’ Roses, Matt Sorum, ha revelado que el estilo de Nigel Olsson en esta pista fue una referencia directa para la creación de tres de los temas más icónicos de la banda: “November Rain”, “Don’t Cry” y “Estranged”.

Según Sorum, mientras preparaban la grabación de “November Rain”, Axl Rose le hizo escuchar la canción de Elton John. Ambos quedaron impresionados por el sonido de los toms y la naturaleza épica de la percusión. Sorum utilizó las mismas frases y rellenos de batería para construir la atmósfera de sus propias baladas, demostrando que la estructura de esta canción posee una fuerza transversal que trasciende géneros musicales.

Dedicatorias y versiones que mantienen vivo el sol

A lo largo de los años, la canción ha sido interpretada por una lista interminable de artistas, incluyendo a Billy Joel, Joe Cocker, Gloria Estefan y Miley Cyrus. En 1991, la cantante de jazz Oleta Adams realizó una versión para el álbum tributo Two Rooms, alcanzando un éxito notable en las listas europeas. Más recientemente, en 2023, Dolly Parton colaboró con el propio Elton John para su álbum Rockstar, donde Parton asume el liderazgo vocal mientras Elton la acompaña al piano.

Sin embargo, uno de los momentos más conmovedores vinculados a este tema ocurrió el 25 de junio de 2023. Durante su actuación como cabeza de cartel en el Festival de Glastonbury, Elton John dedicó Don’t Let the Sun Go Down on Me a la memoria de George Michael, quien falleció en 2016. Fue un tributo vibrante a una amistad que marcó una era y a un compañero con quien compartió la cima del mundo musical.

Elton también guarda un recuerdo especial de la versión grabada en Australia en 1986. En aquel entonces, el cantante se enfrentaba a una cirugía de garganta muy arriesgada. Durante la interpretación en el Sydney Entertainment Centre, Elton llegó a pensar que esa sería la última vez que cantaría en su vida. Esa carga emocional quedó registrada para siempre en el álbum Live in Australia with the Melbourne Symphony Orchestra.

Elton John Glastonbury 2023
Elton John en el Festival Glastonbury 2023. Foto: Dave Hogan / Hogan Media / Shutterstock.

Don’t Let the Sun Go Down on Me no es simplemente una sucesión de notas y versos; es un testimonio inmortal de la resiliencia humana y la necesidad de conexión. A través de sus “cortes que necesitan amor para sanar”, la canción nos habla a todos en esos momentos en los que sentimos que perdemos nuestra luz. Es un recordatorio de que, incluso cuando las imágenes parecen desvanecerse a blanco y negro, la música tiene el poder de mantener encendida la llama de la esperanza y la amistad, asegurando que el sol nunca se ponga realmente sobre los recuerdos que más atesoramos.

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