Cuando se piensa en una balada con una potencia majestuosa, es inevitable que el estribillo de I Want to Know What Love Is aparezca en la mente de forma inmediata.
La historia de la música popular está marcada por momentos en los que una melodía trasciende las listas de ventas para convertirse en una oración colectiva. En 1984, la banda Foreigner lanzó al mundo una pieza que cambiaría su trayectoria para siempre. Esta canción representa el triunfo de la vulnerabilidad sobre la rigidez del rock tradicional, permitiendo que un sentimiento puramente humano se transformara en un fenómeno arrollador.
El origen personal de una plegaria universal
Mick Jones, el arquitecto musical de Foreigner, compuso esta obra para el álbum Agent Provocateur. En aquel entonces, Jones atravesaba un periodo de introspección profunda. Casado con la escritora Ann Dexter-Jones, su vida personal estaba rodeada de una atmósfera creativa intensa, pero su pasado sentimental le dictaba una narrativa distinta. Las letras de I Want to Know What Love Is nacieron de una frustración auténtica: la búsqueda de una relación que pudiera perdurar en el tiempo tras varios fracasos afectivos.
El propio Jones relató que la canción comenzó en un nivel muy íntimo. Sin embargo, a medida que la melodía tomaba forma, el autor sintió que la pieza cobraba vida propia, alejándose de lo individual para abrazar un sentimiento universal. Durante el proceso, Jones comprendió que había escrito algo que rozaba lo espiritual. Esta transición fue lo que le llevó a tomar la decisión de incluir un coro de góspel, una elección que dotó a la composición de una dimensión celestial que pocos esperaban de una banda de su género.
Un proceso de grabación cargado de mística
La grabación de esta pieza es una de las anécdotas más fascinantes del rock de los ochenta. La interpretación vocal principal recayó en Lou Gramm, cuya voz dotó al texto de una cualidad conmovedora y personal. No obstante, la atmósfera en el estudio alcanzó su punto álgido con la llegada del New Jersey Mass Choir. Este coro, vinculado al Taller de Música Góspel de América, no estaba acostumbrado al ambiente de un estudio de grabación de rock.
Mick Jones recuerda que las primeras tomas fueron buenas, pero les faltaba ese empuje vibrante que la canción requería. En un momento de asombrosa espiritualidad, los miembros del coro se tomaron de las manos, formaron un círculo y rezaron el Padre Nuestro. La energía en la sala cambió instantáneamente. La siguiente toma fue la definitiva. La emoción fue tan intensa que el propio Jones terminó en lágrimas, especialmente al compartir ese momento con sus padres, quienes estaban presentes en el estudio. La participación de Jennifer Holliday, estrella de Dreamgirls, y los teclados de Tom Bailey, de Thompson Twins, terminaron de esculpir este monumento sonoro.
La tensión entre el rock y el espíritu góspel
A pesar del éxito evidente que se vislumbraba, no todo fue armonía dentro de Foreigner. Históricamente, la mayoría de las canciones del grupo eran colaboraciones entre Jones y Gramm. Sin embargo, I Want to Know What Love Is fue en gran medida una creación solitaria de Jones. Esta autoría ha sido objeto de debate, pues Lou Gramm ha afirmado en diversas ocasiones que su contribución al tema fue significativa, reclamando un porcentaje de crédito que varía según la fuente.
Más allá de los derechos de autor, existía una preocupación estilística. Gramm temía que una balada de este calibre empujara a la banda hacia un sonido demasiado suave, alejándolos de sus raíces rockeras. Mick Jones, defendiendo su visión en entrevistas posteriores, argumentó que tener un éxito número uno a nivel mundial nunca podría ser perjudicial para una agrupación. Al final, la balada demostró que Foreigner poseía una versatilidad impresionante, capaz de conquistar tanto las estaciones de rock como las de radio de música contemporánea para adultos.
El triunfo rotundo sobre las leyendas del pop
El rendimiento comercial de la canción fue simplemente glorioso. En enero de 1985, alcanzó la cima en el Reino Unido, desplazando nada menos que al himno benéfico “Do They Know It’s Christmas?” de Band Aid. Pocas semanas después, en febrero de 1985, logró la misma hazaña en los Estados Unidos al destronar a Madonna y su duradero éxito “Like a Virgin”. Se convirtió en el único número uno de Foreigner en ambos países, un hito memorable para una banda que ya era respetada, pero que con este tema alcanzó el estatus de leyenda.
La crítica de la época, como la de Cash Box, elogió la capacidad de la banda para capturar la esencia de la lírica a través de una producción dramática y conmovedora. En retrospectiva, especialistas han señalado que su sensación hipnótica y el sentimiento de introspección inicial que desemboca en una producción coral completa son los elementos que la mantienen vigente. La canción no solo dominó las listas anglosajonas, sino que fue un éxito absoluto en Australia, Canadá, Irlanda, Noruega y Suecia.

Un legado de versiones que mantienen viva la llama
La prestigiosa naturaleza de la canción ha motivado a múltiples artistas a intentar capturar su magia. Una de las reinterpretaciones más exitosas fue la de Mariah Carey en 2009. Aunque en los Estados Unidos tuvo un desempeño moderado, en Brasil alcanzó un éxito histórico. Gracias a su inclusión en una popular telenovela, la versión de Carey permaneció 27 semanas consecutivas en el número uno de las listas de radio, un récord épico en el país sudamericano. Mick Jones elogió la versión de Carey, destacando que ella logró mantener la integridad de la canción y capturar su núcleo emocional.
Otra versión significativa fue la de Tina Arena en 1998. Lo que hace especial a esta grabación es que el propio Mick Jones produjo el tema y escribió un puente musical completamente nuevo específicamente para ella, una parte que no figuraba en la versión original de Foreigner.
Asimismo, la cantante de country Wynonna Judd llevó el tema a su terreno en 2004, logrando también una gran repercusión en el mercado brasileño al ser parte de otra banda sonora televisiva.
Incluso el New Jersey Mass Choir, tras el éxito con Foreigner, lanzó su propia versión del tema, demostrando que la conexión entre el góspel y esta melodía era un vínculo indestructible. La canción ha sido certificada con doble platino en el Reino Unido recientemente, lo que confirma que, décadas después, el público sigue necesitando respuestas a esa búsqueda eterna del amor.
I Want to Know What Love Is permanece como un testimonio eterno de que las mejores canciones son aquellas que nacen de una necesidad real de sanar. A través de sus acordes, Jones y Foreigner nos recordaron que está bien admitir que estamos perdidos, siempre y cuando mantengamos la esperanza de encontrar aquello que nos haga sentir plenos. Es un tesoro musical que seguirá resonando mientras exista un corazón que se atreva a preguntar qué es realmente el amor.
