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Aquellos tiempos en los que de niños coleccionamos tantas cosas; coches para armar, bustos, avioncitos, figuritas, tazos, cilindros, álbumes completos, estampas, hasta corcholatas con las banderas de los países participantes de un mundial, entre otras cosas. Y todo dentro de algunos paquetes de golosinas que había y que eran riquísimos.

Recorreremos las mismas décadas, los setenta y los ochenta; justo cuando yo era mucho más joven, etapa escolar y con muchas ganas de aprender, pero también de jugar, de divertirme y de coleccionar.

Empezaban a salir una que otra botana, o mejor dicho, ya estaban, pero querían darle mayor empuje con nosotros, los chavitos.

Se trataba de las papas, los chicharrones, los Churrumais, y también estaban los pastelitos, aquellos que tenían un delicioso sabor, al menos, así me parecía a mí, ya que no acostumbrábamos a comerlos mucho, pues no había dinero para ello.

Pero en esos productos, en esos empaques, había sorpresas increíbles, que hasta la fecha las recordamos, y se trataba de artículos que podías coleccionar, que juntabas y que presumías con los demás.

Había de todo tipo; coches para armar, aviones, figuritas de animales, de Disney, changuitos con los que podías irlos juntando, hasta formar una larga hilera.

A mí, me gustó mucho la serie de coches que salieron para armar y que eran de carreras; ésa creo salió en los Twinky Wonder, que eran la competencia de los Submarinos, y precisamente ellos sacaron otra serie pero de aviones, las dos eran formidables.

Tantas colecciones que había y de todo tipo, queríamos tenerlas todas, pero era imposible, pues nuevamente comento que no había dinero suficiente y que además las mamás nos advertían que esos pastelitos nos iban a hacer daño, con tal de no darnos dinero.

También salieron figuras de plástico; de animales y de personajes, entre ellos de Disney; de verdad que querías coleccionar todo, no querías dejar escapar nada, competías con los amigos por tenerlas todas.

Otra de las que salió fue una colección de ositos Bimbo, y como estaban blancos los osos, podías hasta pintarlos; esa obviamente era en productos Bimbo.

Y les cuento que también Sabritas tenía sus colecciones, que triunfaron mucho, entre ellas, y seguramente, la que más pego, fue la de los bustos de plástico, de personajes históricos.

Esta venía en los Sabritones principalmente; y sí eran los grandes, hasta podías encontrar dos bustos, y obviamente, te ponías mucho muy feliz.

Aquí había bustos blancos, que eran como los más normales, pero te podías encontrar con el dorado, que era, encontrarte la aguja en el pajar, pues era el codiciado.

Los bustos los colocabas en tu librero, o en alguna mesa especial, pues eran como pequeños trofeos; era fantástica esa colección, a mí me encantó.

Así como las hubo en las botanas y en los pastelitos, también tenemos otras en los cereales, espero las recuerden.

Una de ellas y la que deja huella es la calculadora en los Corn Flakes, además te la llevabas a la escuela porque sí te servía con las operaciones; yo creo que todos tuvimos una de esas calculadoras.

Tenían las cuatro operaciones básicas, te creías mucho, hasta la presumías, jeje, eran una verdadera joya de aquellos tiempos… ¡Cómo me gustaría que volvieran!

De qué otras colecciones se acuerdan ustedes, y eso que no contamos unas más actuales como los famosos Pepsilindros, los álbumes de Coca-Cola, los Tazos de Sabritas, y otras que se me escaparon de la mente.

Por Arturo Trejo
@cronicabanqueta

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