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Desde matiné hasta permanencia voluntaria.

Anteriormente, una ida al cine era lo mejor que pudiera haberte pasado, sería la mejor tarde o si era matiné, sería la mejor de las mañanas, sabías que te ibas a divertir como nunca.

Por allá de la década de los setenta y ochenta, ir al cine era un verdadero ritual, y ya sea que fueras en familia o que fueras con tus amigos; dos formas totalmente distintas de saberla pasar y muy bien.

No importaba el cine en cuestión, pues todos o casi todos, eran enormes, cómodos, con un gran escenario; donde te bajabas a correr, a brincar, a darte mil vueltas antes de empezar la función.    

Yo era enemigo de hacer eso, pero sinceramente veía que se súper divertían y que gozaban del tiempo y del espacio.

Fuera estreno, fuera matiné o fuera en horario normal, era un día de gozo, de franca felicidad, en compañía de con quien fueras; familia, amigos, e incluso con la novio o novio.

Los cines eran muchos, y por todos lados, en pleno Paseo de la Reforma, podías encontrarte con: el cine Diana, Paris, Chapultepec, El Roble, Paseo, Latino, por ejemplo; grandes cines, con más de 4,000 butacas, ahí ibas a ver los estrenos, pues eran cines de calidad.

Antes de que se me pase, te explico los diferentes horarios para ver las películas; habia matiné por si querías ir temprano, esto era por lo regular los domingos y también existía lo que era el termino de permanencia voluntaria, así es, podías quedarte a la siguiente función, era la misma película, pero esto era por si habías llegado tarde y te habías perdido del principio, o si de plano querías volver a ver la película.

Ahora, sigamos con los cines; y en el rumbo de San Cosme, en la colonia San Rafael encontramos varios de ellos, por supuesto que ahora están olvidados y uno que otro ya no existe.

Me refiero al cine Opera, ubicado en la calle de Serapio Rendón, un cine enorme, donde vi muchas películas; también estaba por ahí el cine Cosmos, ese cine era también muy grande, ahora lo están remodelando para hacerlo un centro cultural.

Se encontraba también otro cine, que primero fue cine Tlacopan, porque se ubicaba en lo que hoy es calzada México Tacuba y anteriormente era la calzada Tlacopan, y que después cambio su nombre a cine Rosas Priego.

Y si nos vamos a la zona del Centro Histórico, hubo grandes cines, les hablare de dos de ellos, del cine Palacio Chino y del Real Cinema.

Eran unos cines grandísimos, el Palacio Chino, era un verdadero Palacio, hasta con sus pagodas, letras chinas y con colores vistosos, el Real Cinema y el cine Arcadia estaban por el mismo rumbo.

En los estrenos habia colas para poder pasar, y les comento que eran súper grandes, imagínense la cantidad de personas. Y nos formábamos porque queríamos ver el estreno.

También estaba el cine Alameda, precisamente, frente a ella, ahora es un edificio vacío y que está en ruinas.

Cines por doquier, yo les comente éstos porque estaban cerca de mi casa y de mis rumbos, pero seguramente ustedes recordaran muchos más, cines que ahora son otra cosa y los que lograron salvarse son salas pequeñas divididas por estos grandes consorcios.

Pero quien no fue al cine y se divirtió como nunca, como enano dicen por ahí, ahora que termine todo esto, vamos a divertirnos como antes, les parece…

Por Arturo Trejo
@cronicabanqueta

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