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Los fotógrafos de agüita

Los fotógrafos de agüita
Foto: Elsa Chabaud.

Los fotógrafos de agüita

Los fotógrafos de agüita desempeñaron un papel muy importante en la conformación de la identidad del país, pues tuvieron su auge a partir de la década de los cincuenta y es hasta principio de los ochenta del siglo XX, donde permanecieron.

Ustedes se preguntarán, porqué de agüita; por la cubeta de agua que tenían siempre bajo su cámara, para enjuagar el producto final después del revelado. Y con esa misma agua limpiaban las cámaras al terminar cada trabajo.

Estos fotógrafos los encontrabas en los parques de toda la ciudad, pero había ciertos puntos donde se localizaban con mayor facilidad; estos eran Chapultepec, La Villa, Xochimilco, La Catedral Metropolitana y La Alameda Central.

Siempre cargaban con escenografía, un caballo de cartón, un jorongo, un sombrero de charro y, en algunas veces, hasta un paisaje.

Foto: Elsa Chabaud.

También cargaban con todo el equipo; cámara, tripié, telón, capas, y por supuesto una cubeta de agua, esa no podía ni debía fallar. Parte importante, era la ubicación exacta para instalarse, tener una buena toma y que los clientes empezaran a llegar, obviamente, preguntando por los precios de cada foto, tamaños, etc.

Llamados también fotógrafos ambulantes, por no tener un lugar fijo, lo mismo podían estar en determinado lugar un día y para el día siguiente se cambiaban, todo era cuestión de ver donde pasaba la mayoría de la gente.

Foto: Elsa Chabaud.

Y hablando de los lugares, tenemos unos muy emblemáticos, como La Alameda Central, fotógrafos por doquier, con una escenografía inolvidable, como lo era El Palacio de Bellas Artes, o las fuentes, sus grandes árboles y extensa vegetación.

Otro lugar muy importante era La Villa, y el lugar perfecto era la subida al cerrito; ahí hasta con caballo y sombrero de charro, y tu foto te la entregaban ya sea en un marco de cartón o en un tradicional llavero de plástico, en el que presumías la foto a toda la familia. Y qué me dicen de la tradicional foto en El Lago de Chapultepec o en el Zoológico, ésa no podía faltar en el álbum, acompañados siempre de toda la familia, o gran parte de ella.

Los lugares eran muchos, las escenografías también, era captar el justo momento del paseo, de la reunión familiar, o simplemente entre amigos, quedarnos con esa impresión, del recuerdo, de la nostalgia.

Ahora recordamos aquellos momentos; cuando vemos las fotos, los volvemos a vivir y a recordar que había sido de ese día, de ese instante en el que juntos posamos y sonreímos para la cámara.

Los fotógrafos de agüita
Foto: Elsa Chabaud.

Cámaras que ahora ya no están en circulación, equipo que ya no se usa, paseos que realizamos poco, momentos que se han ido, detalles que se nos pasan por el acontecer diario, siempre tan de prisa, tan necios al querer no volver a un pasado que disfrutamos y que recordamos con tanta felicidad.

Una tecnología que nos rebasa y que nos hace olvidar, que también cuando se une la gente la pasa de maravilla, las pláticas entre nosotros, de forma presencial y personal, son una parte esencial de nuestro ser, que no deben olvidarse.

Por Arturo Trejo
@cronicabanqueta

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