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Review | Aguas Profundas

Calificación: 4/10

Basada en la novela del mismo nombre, escrita por Patricia Highsmith, en la dirección de Adrian Lyne («Atracción Fatal» y «9 1/2 Weeks») con Ben Affleck y Ana De Armas. Podría significar de un esperadísimo regreso al cine de películas maduras para audiencia adulta. Con el estándar anterior podría lograr encontrar espectadores capaces de voltear a ver un género que hoy parece extinto.

La ausencia de Lyne se percibe en la conjunción de los elementos principales que caracterizaron sus cintas anteriores.

Tenemos a «Atracción Fata (Fatal Attraction)» nos envuelve en un thriller psicológico complejo, pues sus personajes son diseñados con profundidad y actuando de acuerdo a sus convicción, más humanas que de redención.

Aguas Profundas

Por su parte, en «9 1/2 Weeks» es una experiencia erótica hacia el abismo de dos personajes, también complejos y menos superficiales que exploran a sí mismo sus posibilidades y límites.

Su declive comienza con «Indecent Proposal» de 1993. Cayendo en los artificios más populares para encumbrar el morbo y el erotismo a un nivel de elegancia y casi surrealista.

Pero su intento fracasa a pesar de una premisa interesante que pudo haberse abordado de forma ingenioso y erótica a la vez.

Me parece un mejor trabajo en cuanto a un thriller psicológico con personajes delineados y sombríos, que se esconden en la oscuridad de su humanidad casi extinta. Como «Lunes de Fiel» (Luna Amarga) de Roman Polanski que es sádica, erótica y muy profunda. Sin que Lyne alcance esa grandeza o por lo menos llegue a hacer que el espectador sienta alguna emoción al ver «Aguas Profundas».

Aguas Profundas

En «Aguas Profundas» no hay ningún misterio, existe el pretexto de exhibir morbo y pasión, con erotismo vacío. La sexualidad está ahí, lo sabemos y a la vez nos lo muestra, pero no deja que sus personajes encuentren la forma de expresarlo, todo el tiempo que dura la cinta es evidenciarlo constantemente.

Conocemos a Vic Van Allen (Ben Affleck) y su esposa Melinda (Ana De Armas) abrumados por la sociedad y el fracaso de su matrimonio, quienes solo permanecen juntos por su hija.

La historia explora la sexualidad desde ambas perspectivas, cuando hay ausencia total de sexo y cuando hay deseo insistente por todo cuerpo masculino.

El guion es así, simple, vacío y pretende ser enfermizo. Pero no logra entusiasmo en el espectador, una parte, parece preferir el egoísmo y las acciones sin sentido, para mostrar lo morboso de la sexualidad y del vacío emocional.

Aguas Profundas

La química sexual y la tensión social, abrumadora y perversa entre los dos personales principales, intenta penetrar de manera directa en la cinta, pero algo hace falta entre ellos para que sea más creíble, quizá las acciones tan absurdas y desproporcionadas, hacen que se asemeje más a una parodia de sí mismo que a una película basada en la violencia y la sexualidad.

Lyne se atreve a expresar sus ideas irreverentes y eróticas como lo ha hecho desde sus inicios, pero parece que tuvo que pasar por muchas ediciones para que su cinta no ofendiera hoy en día. Y es que hay cosas sin sentido, otras que carecen de drama o emoción.

Pero el erotismo está ahí, cuando Melinda coquetea, es un guiño directo a los ojos del espectador, te está mostrando tu vulnerabilidad y como puede jugar con tu morbo aún en esa brevedad.

«(Aguas profundas) Deep Water» es una cinta que carece de los elementos principales entre suspenso, relato gótico y la complejidad psicológica de cada personaje. Su motivaciones pueden volverse absurdas o cursis y ningún personaje tiene emociones reales. La parte que podría volverse tolerable o intrépida recae en el morbo, en lo sexual y la infidelidad, pero más allá de lo que se conoce por las expresiones y narraciones de sí mismos.

Todo lo demás se obvia porque así es más sencillo llegar a una fin. Aunque Lyne ya había experimentado y narrado relaciones volcadas en la desesperación y sostenidas solo por el erotismo, en esta cinta, parece tan difusa y superficial que deja de ser auténtica y se advierte el caos impulsivo de pretender algo que no es.

Foto del autor

Prince W. Cantodea

Escritor desde 1999. En LookingBack desde 2018. Novelista y guionista. He escrito 3 novelas, un poemario, 14 cuentos, 3 ensayos y 4 guiones de cine. Publicado en varias revistas y diarios de México y España.