Mazinger Z: enemigo del mal

Mazinger Z llegó desde Japón para enfrentarse al Dr. Hell y sus fuerzas del mal, y terminó convirtiéndose en uno de los robots más queridos de la televisión.

Hay personajes que forman parte de una época y otros que consiguen permanecer en la memoria mucho después de que termina su programa. Para varias generaciones, Mazinger Z pertenece a ese segundo grupo. Su silueta, sus armas, la voz de Koji Kabuto y, sobre todo, aquella música de entrada quedaron asociados a las tardes frente al televisor.

Su historia comenzó en Japón en 1972 y terminó teniendo una influencia importante en el manga y el anime de robots gigantes.

El nacimiento de Mazinger Z

El 12 de septiembre de 1972, Gō Nagai publicó el manga Mazinger Z en el semanario Shōnen Jump. La historia presentaba a un robot gigante tripulado por Koji Kabuto, quien debía enfrentarse al Dr. Hell y a sus fuerzas.

Go Nagai
Go Nagai en su estudio en Tokio en 1987. Foto: Sally Larsen.

Dentro de la ficción, un grupo de científicos disponía de esta extraordinaria máquina para combatir el mal. El concepto tenía una particularidad que marcaría el rumbo de muchas producciones posteriores: una persona podía controlar un robot gigante desde su interior.

Incluso el nombre tenía un significado particular. Ma (魔) significa demonio, Jin (神) significa dios, Ger hace referencia a la energía y la Z fue una elección de Gō Nagai.

La idea surgió de una situación mucho más cotidiana de lo que podría imaginarse. Mientras se encontraba en un embotellamiento, Nagai imaginó lo práctico que sería tener un automóvil capaz de convertirse en robot y saltar por encima del tráfico.

De aquella ocurrencia nació uno de los conceptos más reconocibles de la animación japonesa.

Un robot construido para combatir el mal

En la historia, el Dr. Jūzō construyó a Mazinger Z utilizando una aleación llamada japonium, un mineral ficticio que solamente podía encontrarse en Japón.

Su yacimiento se encontraba en un lugar secreto cercano al Monte Fuji.

El robot medía 18 metros de altura, alcanzaba una potencia de 65,000 caballos de fuerza y podía levantar hasta 150 toneladas. Para una historia de ciencia ficción, aquellas cifras ayudaban a darle una dimensión concreta a una máquina que parecía capaz de enfrentarse prácticamente a cualquier amenaza.

Y armas no le faltaban.

Entre sus ataques estaban el golpe atómico, golpe de presión, Gran Boomerang, cortador ruidoso y Gran Tifón. También podía lanzar energía fotónica a través de sus ojos, canalizada en dos láseres cuya potencia equivalía a 10 toneladas de explosivos.

Para los espectadores, memorizar aquellos nombres era parte de la diversión. Cada arma tenía su propio momento dentro de los combates y contribuía a construir la personalidad del robot.

El nacimiento del género mecha

La importancia de Mazinger Z va más allá de su propio personaje.

En la ficción, se trataba de un robot gigante tripulado por una persona. Después de su aparición, este concepto comenzó a desarrollarse con mayor frecuencia en el manga y el anime hasta convertirse en un género conocido como mecha, término derivado de mechanical.

Con el paso de los años aparecieron numerosas producciones relacionadas con esta temática. Entre las obras mencionadas como herederas de aquella tradición están Robotech, Macross, Evangelion y Transformers.

Cada una desarrolló sus propias historias y personajes, pero la idea de un ser humano al mando de una enorme máquina quedó instalada en la cultura popular.

Mazinger Z ocupó así un lugar importante dentro de la historia de los robots gigantes en la animación japonesa.

De Japón a la televisión

El manga apareció en septiembre de 1972 y pocos meses después llegó la adaptación animada.

El primer volumen del manga original de Mazinger Z, publicado por KC, Kodansha.
El primer volumen del manga original de Mazinger Z, publicado por KC, Kodansha.

El anime de Mazinger Z se estrenó en Fuji TV el 3 de diciembre de 1972. La serie estaba dirigida a los adultos y buscaba transmitir valores como el honor y la audacia mediante un concepto novedoso para la televisión.

En México habría que esperar hasta 1984 para verlo en televisión. Ese año comenzó su transmisión por Canal 5. Diez años después, en 1994, también fue transmitido por TV Azteca.

Para quienes lo vieron durante los años ochenta, el personaje quedó ligado a una época muy particular de la televisión mexicana: tardes frente a la pantalla, series animadas y personajes que podían convertirse rápidamente en parte de las conversaciones entre amigos.

Una historia que no se transmitió igual en todas partes

La recepción de la serie fue diferente según el país.

En España, inicialmente solamente se transmitieron 32 de los 92 episodios de la serie. Se consideró que algunos contenidos eran demasiado violentos y poco apropiados para el público infantil.

La transmisión completa llegó hasta 1993.

El dato resulta curioso si se considera que en otros lugares la serie terminó formando parte de la programación que veían niños y jóvenes. La manera en que cada país recibió la producción fue distinta, pero el personaje consiguió mantenerse vigente.

Mazinger Z
“Mazinger Z”, Toei Animation.

Una música imposible de olvidar

La música también ocupa un lugar importante en la memoria de quienes vieron la serie.

La banda sonora fue compuesta por Michiaki Watanabe, y la conocida entrada combinaba elementos de big band, jazz, rock y soul.

Como ocurría con muchas series de aquella época, la música de entrada funcionaba como una señal inmediata: comenzaban las aventuras.

Años después, quizá no todos recuerden los detalles de cada episodio, pero escuchar aquella melodía puede ser suficiente para traer de vuelta la imagen del robot gigante y de Koji Kabuto frente a los controles.

Un personaje que permaneció vigente

El paso del tiempo no borró a Mazinger Z de la cultura popular.

En enero de 2001, la revista Animage publicó una lista de los animes más populares de todos los tiempos y el personaje apareció en el número 11.

En 2009, la historia volvió al manga con Shin Mazinger Shōgeki! Z, una nueva versión que incorporó novedades a la trama.

Incluso existe una estatua de 12 metros de altura en Tarragona, Cataluña, una muestra física de la presencia que el personaje alcanzó fuera de Japón.

Y hay otro dato curioso: en 2008, la Agencia de Ciencia y Tecnología Japonesa calculó cuánto costaría construir realmente una máquina como esta. El presupuesto estimado llegó a 725 millones de dólares.

Gō Nagai, el hombre detrás del robot

El creador de Mazinger Z fue Kiyoshi Nagai, conocido por su seudónimo Gō Nagai.

Nació el 6 de septiembre de 1945 en Wajima, Japón. Su interés por las historietas comenzó cuando uno de sus hermanos le prestó Lost World, manga de Osamu Tezuka, creador de Astro Boy y La Princesa Caballero.

A partir de entonces decidió dedicarse a escribir historietas.

Antes de crear Mazinger Z, publicó los mangas Kuro No Shishi y Harechi Gakuen.

Su creación de 1972 terminaría convirtiéndose en una de sus obras más reconocidas y en una referencia para las historias de robots gigantes.

El recuerdo de una generación

Tal vez la importancia de Mazinger Z pueda entenderse mejor desde la memoria de quienes lo vieron.

Para algunos será aquel robot de 18 metros. Para otros, Koji Kabuto. Habrá quienes recuerden primero sus ataques o la música de entrada. Y para muchos mexicanos estará ligado a aquellas tardes de 1984 en las que apareció en la pantalla de Canal 5.

Han pasado décadas desde que Gō Nagai puso a aquel robot gigante en las páginas de Shōnen Jump. El manga terminó, la serie dejó de emitirse y la televisión cambió por completo.

Pero hay recuerdos que permanecen intactos.

A veces basta escuchar una canción o reconocer una silueta en la pantalla para regresar, por unos segundos, a aquella época en la que un robot gigante podía hacer que una tarde cualquiera se sintiera como una aventura.

Y para toda una generación, ese robot tenía un nombre que todavía resulta familiar: Mazinger Z.

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